miércoles, 28 de mayo de 2008

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE SE VA POR "ESPACIOS TRANSITADOS".

Cuentecillo dedicado a una obra pictórica recién presentada, y, por ende, a su autor, y por inevitable consecuencia, a quienes dan con ella. Por cierto, la exposición se llama Espacios Transitados, el pintor, Rafael Alvarado, y los que quieran ir a visitarla pueden hacerlo en el número 5 de la Cortina del Muelle de Málaga. Galería Cartel.

Dicen que fue una tarde de Mayo cuando se fueron, dicen, pero no estaba el cielo mayeado, no, era el cielo de color sienna oscuro y una fina lluvia había perfilado los contornos de aquellos hombres que cruzaban la pista, hatillo en mano, haciendo de sus sombras más tierra, y de las nubes más tierra, y de las aguas más barro. Para quien no usa otro reloj que el desamparo, era cualquier día. Aún así, el instante es, como para todos los que se van, eterno. Un golpe de brisa en la cara, una inevitable quietud que rueda en su largo retorno, que cabalga parada, con el corazón por delante y la vida entre los dientes, era todo. Y una sola idea monocorde que parpadea a la par de los intermitentes… ¿dónde? Y, sin destino alguno, se dirigen en cola, perspectiva del drama universal. Encaminados hacia un avión que no es metálico sino de color del tronco de un ciprés antiguo. O azul, quizá, slategrey. Aunque son varios aviones hay uno solo. Todas las panorámicas son convergentes. Oh, fuerza de la contradicción que mantiene el curso de los ríos. El mundo queda quieto, estático, abierto a los abismos y sólo lo ilumina un cielo que, pocas veces, tiene alguna sombra de rosas o de espinas. Y el avión está, como toda la vida que pasa, de espaldas, en ningún sitio.

Oh sol de luz oscura que persiguen los hombres. Ay el hombre, ni recorriendo todos los caminos llegarás a encontrarte, de tan profunda huída de ti mismo y del Dios que te cuelga en las espaldas.

He visto tanto en esta nueva obra y tan estremecedora es toda ella que más ahondaría, si pudiera, en lo que me dejó por descubrir, en el pensamiento que rondaba la poblada cabeza de Rafael Alvarado cuando, pincel en mano y resguardado de todo menos de sí mismo, pintó y dijo. Este hombre capaz, de corazón radiante y ojos limpios por humildes, mucho ha debido sufrir desde su vejez hasta hoy, mucho habrá caminado por el túnel redondo, mucho sabrá de luces y de sombras…Si no, no me lo explico.

La soledad, amiga que no me abandona ni de día ni de noche, y yo, nos despedimos con una rama de olivo en la boca y una recomendación: no se pierdan Espacios Transitados. Merece la pena.

Mariví Verdú.

jueves, 8 de mayo de 2008

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE. QUIEN NO MANTIENE LA REVOLUCIÓN A LOS CINCUENTA, NO ES NADIE

Doliente y de Occidente: Quien no mantiene la revolución a los cincuenta, no es nadie.

A estas alturas de la vida va siendo cada vez más difícil asombrarse y más aún sentirse ilusionado por algo, porque los cincuentones –en el artículo neutro y plural meto a todo Cristo viviente nacido por los cincuenta que ya está bien de arrobas y chaladuras- han aguantado mucho chubasco y han cabalgado a pelo el trayecto que había desde la cercana guerra civil hasta el trocito de tierra estéril adonde se sobrevive con menos de quinientos vocablos y mucho botellón. Por mi espíritu anárquico y dado a las complicaciones metafísicas, cada día resulta más complicado sentirme complacida en actos sociales. Sin embargo, ayer disfruté conociendo a un buen puñado de iluminados a los que puse cuerpo, voz y sonrisa. Eran mis compañeros virtuales, colaboradores todos de Diario La Torre Punto Com, cada uno con su particular locura y sus pies enraizados en una tierra que aman. Me encantó estrecharles la mano, hablar con ellos y compartir platos y copas, reír y tomar en serio la risa, y tuve la ocasión de dar la enhorabuena a los hermanos De Molina, quienes tan cercanamente dirigen este trabajo, que tanto mérito tiene, imprimiéndole tan importante carga de humanidad, solidaridad y respeto.

Primero estuvimos en el acto institucional, con todos los representantes políticos del pueblo de Alhaurín de la Torre, encabezados por Joaquín Villanova, alcalde singular, eficiente y bonachón. Un paseo por los dos años de vida del periódico digital, lider en la provincia, abierto por 10.000 lectores diarios y una conferencia de García Pérez sobre la Constitución y sus vivencias polacas que nos acercó a la reciente historia de España. Asistió una amplia delegación de los principales estamentos deportivos y empresariales junto a una alta participación social, por lo que estaba completo el aforo del Auditorio Vicente Aleixandre. Y como fuimos muchos, casi todos los colaboradores, y queríamos festejar el II Aniversario brindando y compartiendo, así lo hicimos. Lo natural, cuando somos tantos, es que la gente se reúna por afinidad en pequeños círculos para poderse comunicar con más atención. En el que estuve integrada estaba constituido por Pepe García Pérez, al que ya conocía y admiraba desde hace muchos años; Carlos Benítez Villodres, con quien compartí tarea de presidencia en la Asociación Malagueña de Escritores y a quien he seguido en su labor literaria; Antonio J. Quesada, que conocí minutos antes, a la salida del acto, en la puerta del auditorio, un joven escritor a quien ya tengo fichado por sus trabajos en el periódico; Jesús Manuel Castillo Ramos, que tiene tan buen corazón, y mi compañero de alegrías y penas Jesús González, otro buen corazón que comparte el pan conmigo. Y un buen rato que tuve bis a bis con Manuel Ángel Rodríguez García, un profesor que conserva intacta su risa, su matemática y su alma. Y Javier y José Manuel de Molina que, como buenos anfitriones, iban y venían de un círculo a otro con una amplia sonrisa y la tranquilidad del deber cumplido.
Vaya, que me metieron entre todos ganas de volver al mundo.
Gracias, amigos, quien no mantiene la revolución a los cincuenta, no es nadie. Quien se niega a mantenerla, que le den. ¿A qué sí, Antonio?
Por eso, aquí ando de nuevo, buscando en la palabra vías abiertas. Pero sigo doliente, muy doliente, y lo único que me alegra es que no haya cambiado vuestro talante y que la primavera sea hermosísima. Lo demás del mundo es para tomar mixto.

Desde la falda del Jabalcuza, un día que promete lluvia para las lechugas, Mariví Verdú