viernes, 18 de marzo de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE en OTRA CUARESMA EN VIVO

No nos hemos repuesto aún de la tragedia de Haití y vuelve la tierra a sacudirse como si nada le importara la vida.  Hoy hace una semana de otro gran terremoto que ha asolado el norte de Japón y consternado al mundo. Todo este tiempo he sido incapaz de escribir una sola palabra y no por la lesión que sufro en el brazo derecho -que me tiene incapacitada-, ese es un dolor llevadero, sino por lo que siento en el alma. La cabeza sólo me pide dormir y el corazón se ha ido de mi pecho a otro lugar donde no necesita otra cosa que recogimiento.

Acobardada y triste, hecha polvo, no dejo de oír en mi cabeza el lamento de la tierra. Mientras, las banales cosas del mundo siguen su maléfico curso: las modas, los cuernos, las fantochadas políticas de uno y otro bando, las charlotadas de los enanos mentales, las telenovelas y los telenovelos. Y los pecados: la envidia, el egoísmo, la maldad, la ingratitud, los atropellos sexistas, el desamor, la quinta televisión y el exceso de todo. No sé cómo puedo vivir con este panorama irracional en mi particular estado: sin trabajo, sin saldo y sin esperanza; formando parte del juego social-caritativo que le corresponde a los funcionarios, luchando por los mayores y los poetas que no son de partido y/o de fundaciones millonarias, estando entre los más necesitados de este país, los sin futuro. Cada uno de nosotros tenemos un tsunami particular en nuestras vidas por culpa de los descerebrados que nos mandan. Y aquí andamos, sufriendo estoicamente.

Y como me gusta escribir, voy a dejar un rato mi silencio para reclamar al ángel de la guarda de los ojos oblicuos y a los angelitos de los ojos grandes de Murillo su vuelta a la tierra. Y a Dios, a la espada de fuego de su divina justicia, le pido, por favor, que le eche una miradita -como el que no hace la cosa- a estos sinvergüenzas que se comen las manzanas, el árbol y la tierra, y los expulse para siempre del paraíso político en el que viven. Que coman mierda un poquito de tiempo y sepan de una puta vez a lo que sabe esta mierda de vida, esta inseguridad, esta impotencia, este frío, este hambre, esta lista de espera, este dolor de años, esta incertidumbre de los hijos, esta cesta de la compra, esta mansedumbre, este desahucio.

Yo vuelvo a mi silencio mientras vivo los malos momentos en el más absoluto abandono de la sociedad desde este garitón soleado e invadido de hierbas que no puedo cortar, dispuesta al sacrificio, con mi cabeza en el ara. Me da mucho más miedo estar viva y ver al mundo sufriendo su fracaso que estar muerta y encontrarme en el túnel de las incógnitas. Mientras, me duele, lo mismo que el mío, el dolor de los demás.

Otra cuaresma en vivo, otra cuaresma viva, otra pasión cercana, diaria, universal por íntima. Ya nada temo si me llega la muerte. Total: vivo crucificada.

sábado, 5 de marzo de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, A JESÚS CAÍDO

A JESÚS CAÍDO  (Sonetos encadenados)

Oh cuerpo escarnecido, oh pura herida,
oh sangre de la sangre redentora,
quién pudiera salvarte de esta hora
tan triste de la cruz y la caída.

Tu alma, solitaria y abatida,
ante la inmolación, al Padre implora.
Tu cuerpo suda y reza, pide y llora
más nadie se hace cargo de tu vida.

A tu frente el dolor trenza un espino,
a tu cuerpo, la túnica granate.
A cumplir vas, mi Dios, con tu destino.

El mundo es mucho mundo, cruel su embate,
un calvario de penas, un camino
que ando sólo esperando tu rescate.



Hoy te vengo a rezar, Jesús caído,
ya mansa por la vida y por la muerte
y a tus pies me abandono. Vengo a verte
cargada del dolor que has permitido.

Aunque no entienda a Dios, Jesús, te pido
que nos libres del mal. Quiero quererte,
ser digna de tu amor, reconocerte
viendo cerca de tí cuanto he perdido.

Desde que era una niña sé quien eres
se lo poco que soy, lo casi nada:
he sufrido la cruz donde te mueres.

Te pido por la sangre derramada
por los hombres, Señor, por las mujeres,
por el pueblo que hoy tienes por morada.

A petición de mi amigo José Manuel de Molina para esta nueva imagencedida a los alahurios por Ceuta,  que pronto estará en la Capilla del Nuevo Cementerio de Alhaurín de la Torre.


miércoles, 2 de marzo de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE en JUGUEMOS AL VACÍO

En esta viña del señor no todo son uvas. Hay parásitos, pocas-luces, distintas gamas de estiércol y una vieja filoxera enquistada que mucho tiene que ver con la envidia y, por qué no, con la misoginia, para qué engañarnos. Hay viñas plantadas en cualquier terreno de la vida y muy grandes en el Flamenco, en la Poesía, en las artes en general.  Estos andaluces ibéricos  -algunos luchan de boquilla por la igualdad de género- que tienen el mango de la sartén sólo dejan vivir del arte a las que les satisfacen la libido, o sea, a las que les engordan el ojo, o a las que ostentan alguna cátedra -a éstas porque no les queda más remedio-. A las que se dedican a escribir o realizan cualquier otra faceta artística y no tienen carné de partido, son mayores, sencillas, madres que se quedaron con el bachiller pero les hacen sombra o, simplemente, porque no les bailamos el agua, nos hacen el vacío.

La verdad es que, si no me gustara el vino, me importaría tres pepinos que la viña se la comieran los bichos y al amo de la viña le cortaran las orejas. Pero me gusta el vino y la viña y tengo un cierto respeto al dueño de la misma, que es un ser más alto y superior (lean a su antojo miedo, naturaleza salvaje  o divinidad)  que suele ponernos a ras cuando manda a la canina. Luego, con las evidencias de quién ha trabajado o no, de quien lo ha hecho bien o mal, o con la suerte de que algún muchacho bendito le dé la santa locura de rescatar al artista del olvido mal intencionado al que le relegaron en vida, llega la justicia. Y digo yo, por mucho que estos posmodernos y polistiquillos quieran aupar una obra, las cosas tienen que perdurar por sí mismas. En el momento en el que le quitan el apoyo - y alguna apoya- si la obra se cae, no  la levanta ni Dios mismo que viniera. Pero mientras llega el imparcial rasero de la muerte, los poderes y los lacayos se van de copitas y presentaciones. Muchos libros, mucho ruido, mucho cagalistroso mientras pague España. Diferente sería rascándose el propio bolsillo.

Ante la triste evidencia de que el tiempo se va sin poderlo remediar, porque el tiempo corre a la contra de todos, no queda otro remedio que esperar el cumplimiento del viejo proverbio: Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo. Por eso, mientras pasan estos pocas-luces que todo lo copian, hasta los títulos, porque en sus jíbaras cabezas no les cabe más de dos ideas; mientras les oyes leer poemas que no sólo aburren: machacan los oídos; mientras expongan los mismos y el arte sea cosa de enchufe y peloteo, mientras les den güisqui a gogó en las inacabables bacanales de los nuevos señoritos que ostentan el poder flamenco, algunas mujeres trabajamos mucho sin más cobijo que la sombra de los almendros, viéndolos florecer año tras año por la gracia divina.

Y yo, una vez más, viendo el panorama que nos rodea, me convierto en portavoz de las olvidadas -y algunos olvidados- y me cago en el órgano y en quien lo toca. Por eso y por muchas cosas más: ¿jugamos al vacío?

Desde El Garitón, alegre por los brotes nuevos de las parras, con la esperanza de brindar pronto por las perfectas diferencias y la igualdad de corazones, Mariví Verdú