domingo, 28 de diciembre de 2025

ENTRE DOS AGUAS: mi salud y la 64 Fiesta Mayor de Verdiales


Después del día de miedo de ayer con su noche de viento donde cayó lo más grande de agua, rayos y truenos, aún sin salir a la puerta porque sé lo que me espera... necesito estar un poco tranquila y en paz, tomar aire y fuerzas y respirar profundamente. He visto las noticias y me alegra que no lamentemos desgracias personales, pero habrán muchas criaturas llorando está mañana. Y la intranquilidad de cuánto queda por llover.

Aún con miedo, os deseo buenos días a todos. Todavía no me he desprendido del pijama. Estoy triste porque dudo que pueda ir a la 64 Fiesta Mayor de Verdiales en el Parque de mi querido Andrés Jiménez Díaz. Cuánto me alegro de haber luchado por que ese nombre tan merecido luzca en el espacio que siempre tuvo enfrente de su casa, en Lope de Rueda, en aquel hogar junto a su Cuqui querida donde todo era historia y amor a la Fiesta... ¡Cuánto se habría alegrado de que fuera mi retrato, el que he realizado de Salvador Padilla, el cartel de la Fiesta Mayor. Me siento honrada y orgullosa por todo, por la autoría es normal, pero mucho más por la amistad que me unió a tan grandes personas, dos seres extraordinarios, especiales. Con Andrés además me unió el amor a las coplas, a la poesía de los Verdiales. Qué afortunada soy por haberlos tenido en mi vida.
Con todo esto en mi pensamiento, me he sentado frente a la televisión y estoy viendo en Canal Málaga la retransmisión en diferido del II Concierto de Navidad Infantil, grabado el 12 de diciembre en la Catedral de Málaga, un encuentro musical en el que han participado los coros de voces blancas "Girls & Voice", "Ad Libitum" y el Orfeón Universitario de Málaga. Me gustan los villancicos, oírlos, cantarlos y crearlos... Me gusta disfrutarlos en directo como hicieron ayer en casa de mi querido amigo Juani Soler, encuentro que me perdí porque sigo convaleciente, blasfemante y acobardada, maldita sea, por culpa de sabe Dios que mal encuentro el que tuve el día 16... Dos semanas casi perdidas de mi vida, eso le debo.

Y para no seguir con lo que no tiene vuelta atrás, aquí estoy, oyendo villancicos, recordando aquellos tiempos en los que también fui perteneciente al coro de la Iglesia San José Obrero de Carranque. Mis hijos también pertenecieron a una coral, todos hemos cantado en casa. De ellos si tengo fotos. De mis tiempos, ninguna. Quién lo diría con esta voz aguardentosa que tengo hoy... Sin embargo cantaba también de solista y recuerdo villancicos bellísimos, villancicos que viven en mi memoria y que siento una gran tristeza por no haberlos dejado grabados, registrados de alguna manera, porque son unas letras tan fantásticas, tan bonitas que deberían recogerse en un libro. Aunque puede que ya lo hiciera don Manuel Alvar, seguramente exista, don Manuel que tenía tanta inquietud en dejar registro de la historia y de todo lo que significaba villancico. 

No tengo ni una foto que respalde mi recuerdo, que me ayude a saber quiénes integrábamos el coro, aunque recuerdo perfectamente la figura del organista don Rafael, con quien ensayábamos por los alrededores de Pascua, hasta culminar con la actuación en la Misa del Gallo.

Con mi querido amigo Carlos Prados de la Plaza, con el que sigo unida a pesar de los años y la vida que se obstina en separarnos, hay un proyecto de recuperación de villancicos antiguos, algo que haremos realidad cuando mejore mi salud y que espero sea pronto. Iré a visitarlo a la residencia y tendremos la oportunidad de grabar aquellos villancicos que en una ocasión cantamos recordando a nuestros familiares y nuestros tiempos de infancia, pero que no tuve la conciencia de grabarlos, de que se perdía un patrimonio maravilloso.

Bueno, voy a echar un vistazo a El Garitón. Sé que no va a ser agradable, hay muchas cosas rotas que veo por la ventana. Agradezco la llamada de anoche de mis amigas Tina y Carmen Calderón que sonaron en mitad de un ataque de nervios... Gracias, mil gracias. 

Desde El Garitón, harta de agua, pensando en ir o no ir a la Fiesta Mayor. Difícil elección cuando se enfrentan la razón y el corazón... Mi cuerpo me pide quedarme y curarme del todo. Y también me pide ir a ver a tantos amigos que esperan su gran día... Pero me perdí Jeva, me perdí tantas cosas desde el día 16... Quiero olvidar, pero no puedo. Mariví Verdú 

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