sábado, 21 de marzo de 2026

A CARLOS PRADOS DE LA PLAZA, in memoriam, por Mariví Verdú

 

Mi querido amigo Carlos: acaba de llamarme tu hermana Pilar para darme la triste noticia de tu fallecimiento, de que no nos volveremos a ver en la tierra, de que ya no estás con nosotros. Pero yo no me lo creo, teníamos cosas pendientes y no me conformo. ¿Por qué no hay tiempo para las citas esperadas? Me rebelo con la vida...

Ahora pienso en los momentos que hemos pasado juntos, tantos encuentros en armonía, nuestro viaje a Madrid al cumpleaños de tu hermana María -tu Maqui-y tantas veces comiendo, hablando, cantando villancicos, recordando a nuestros padres, visitándote en tu piso frente al Mercado de Salamanca...

Nuestra amistad -que ya era una vieja amistad- ha pasado por etapas de muchos colores, de mucha intensidad (casi siempre azul índigo, tu color preferido); a veces porque te necesitaba, otras porque me necesitabas tú a mí, siempre estuvimos para darnos el apoyo necesario, el que sostiene en andas a la amistad, el que con un corto telegrama nos poníamos al día, el uno para el otro...

Recuerdo con inmenso cariño cuando me invitaste a acabar la obra póstuma de tu padre con aquella interesante novela que tanto anduvo perdida, de casa en casa, hasta que diste con ella y que me ofreciste como lo que era: un tesoro. Fue una muestra de confianza hacia mí. Con tanto cariño la transcribí que la sé de memoria. La realicé por ti y para honrar la memoria de tu padre, cronista de la ciudad de Málaga, Manuel Prados y López. Recuerdo cuando fuimos a ver la calle que lleva su nombre, situada en La Araña. Tu hermana Pilar me ha dicho que han dedicado una avenida a tu hermano Luis, cronista de la ciudad de Madrid, algo que ya no te podré felicitar ni celebrar contigo pero que celebro en mi soledad porque sé lo que para tu familia significa y lo que significaba tu familia para tí.

Te conocí bien y hablamos de cosas espirituales muchas veces, por lo que sé que tu vida ha sido vida de creyente, de un hombre de fe, por lo que me siento feliz, porque sé que que te has ido en paz, con tus santos sacramentos tomados y con la conformidad de que te ibas de la mano de tu Virgen Santísima del Rocío. Yo quedo en paz también, sabiéndote en buenas manos.

Teníamos pendiente una cita en los Montes de Málaga que ya no podrá ser. Solo pido que el cielo sea como siempre lo soñaste, que sea el premio para el niño bueno y la buena persona que conocí, divertida, familiar, y que estés ahí con tus hermanos, tus padres y toda la familia que tanto añorabas.

Iré a los montes sin ti, pero contigo; quizás con tu hermana Pilar, pero recordándote con todo el cariño, la conformidad y la inevitable tristeza de quien te recordará siempre, tu amiga Mariví Verdú

*Desde El Garitón, intentando recuperarme desde hace una semana y sin conseguirlo, a pesar de la primavera.

sábado, 24 de enero de 2026

GREGORIO MOYA Y PACO CORTÉS en el Rincón Flamenco de Las Castañetas, por Mariví Verdú

Esta tarde hemos disfrutado de una actuación muy especial en la Peña Flamenca Rincón del Cante de Las Castañetas, dos artistas singulares a los que he tenido el gusto de presentar: Gregorio Moya, cantaor nacido en Argamasilla de Alba (Ciudad Real) y el guitarrista Paco Cortés del Sacromonte (Granada). 
Gregorio Moya ha conseguido el mayor galardón del flamenco trayéndose La Lámpara Minera en la 64 edición del Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. Paco Cortés también obtuvo el premio al mejor artista de acompañamiento en la misma edición.

La segunda parte dio comienzo con la 'Leyenda del Tiempo', versos de Lorca por tientos, en una versión perfectamente interpretada por ambos artistas. No hay que olvidar que Paco Cortés acompañó a Morente y conocía los secretos de sus canciones... continuaron por seguiriyas, posiblemente el broche de oro de la tarde en interpretación. Nos deleitaron con 'Mi Pena', coplas de Manuel Machado con las que me han emocionado. Siguieron con unos fandangos y despidieron la actuación con el famoso himno de la época 'La estrella'.

 

Nos han acompañado amigos del Flamenco de Almáchar, la poeta María Gamez, el alcalde de la Panda Manolo Reina y su mujer Ana Olmedo, Miguel Vergara 'El Pibri', Gregorio Valderrama, El Boli, Antonio Fuentes (Lámpara Minera del 82) y los guitarristas Rubén Portillo y Lidia Vergara. Enhorabuena a la directiva de mi querida peña por el acierto de traer siempre primeras figuras. Gracias. Mariví Verdú


domingo, 28 de diciembre de 2025

ENTRE DOS AGUAS: mi salud y la 64 Fiesta Mayor de Verdiales


Después del día de miedo de ayer con su noche de viento donde cayó lo más grande de agua, rayos y truenos, aún sin salir a la puerta porque sé lo que me espera... necesito estar un poco tranquila y en paz, tomar aire y fuerzas y respirar profundamente. He visto las noticias y me alegra que no lamentemos desgracias personales, pero habrán muchas criaturas llorando está mañana. Y la intranquilidad de cuánto queda por llover.

Aún con miedo, os deseo buenos días a todos. Todavía no me he desprendido del pijama. Estoy triste porque dudo que pueda ir a la 64 Fiesta Mayor de Verdiales en el Parque de mi querido Andrés Jiménez Díaz. Cuánto me alegro de haber luchado por que ese nombre tan merecido luzca en el espacio que siempre tuvo enfrente de su casa, en Lope de Rueda, en aquel hogar junto a su Cuqui querida donde todo era historia y amor a la Fiesta... ¡Cuánto se habría alegrado de que fuera mi retrato, el que he realizado de Salvador Padilla, el cartel de la Fiesta Mayor. Me siento honrada y orgullosa por todo, por la autoría es normal, pero mucho más por la amistad que me unió a tan grandes personas, dos seres extraordinarios, especiales. Con Andrés además me unió el amor a las coplas, a la poesía de los Verdiales. Qué afortunada soy por haberlos tenido en mi vida.
Con todo esto en mi pensamiento, me he sentado frente a la televisión y estoy viendo en Canal Málaga la retransmisión en diferido del II Concierto de Navidad Infantil, grabado el 12 de diciembre en la Catedral de Málaga, un encuentro musical en el que han participado los coros de voces blancas "Girls & Voice", "Ad Libitum" y el Orfeón Universitario de Málaga. Me gustan los villancicos, oírlos, cantarlos y crearlos... Me gusta disfrutarlos en directo como hicieron ayer en casa de mi querido amigo Juani Soler, encuentro que me perdí porque sigo convaleciente, blasfemante y acobardada, maldita sea, por culpa de sabe Dios que mal encuentro el que tuve el día 16... Dos semanas casi perdidas de mi vida, eso le debo.

Y para no seguir con lo que no tiene vuelta atrás, aquí estoy, oyendo villancicos, recordando aquellos tiempos en los que también fui perteneciente al coro de la Iglesia San José Obrero de Carranque. Mis hijos también pertenecieron a una coral, todos hemos cantado en casa. De ellos si tengo fotos. De mis tiempos, ninguna. Quién lo diría con esta voz aguardentosa que tengo hoy... Sin embargo cantaba también de solista y recuerdo villancicos bellísimos, villancicos que viven en mi memoria y que siento una gran tristeza por no haberlos dejado grabados, registrados de alguna manera, porque son unas letras tan fantásticas, tan bonitas que deberían recogerse en un libro. Aunque puede que ya lo hiciera don Manuel Alvar, seguramente exista, don Manuel que tenía tanta inquietud en dejar registro de la historia y de todo lo que significaba villancico. 

No tengo ni una foto que respalde mi recuerdo, que me ayude a saber quiénes integrábamos el coro, aunque recuerdo perfectamente la figura del organista don Rafael, con quien ensayábamos por los alrededores de Pascua, hasta culminar con la actuación en la Misa del Gallo.

Con mi querido amigo Carlos Prados de la Plaza, con el que sigo unida a pesar de los años y la vida que se obstina en separarnos, hay un proyecto de recuperación de villancicos antiguos, algo que haremos realidad cuando mejore mi salud y que espero sea pronto. Iré a visitarlo a la residencia y tendremos la oportunidad de grabar aquellos villancicos que en una ocasión cantamos recordando a nuestros familiares y nuestros tiempos de infancia, pero que no tuve la conciencia de grabarlos, de que se perdía un patrimonio maravilloso.

Bueno, voy a echar un vistazo a El Garitón. Sé que no va a ser agradable, hay muchas cosas rotas que veo por la ventana. Agradezco la llamada de anoche de mis amigas Tina y Carmen Calderón que sonaron en mitad de un ataque de nervios... Gracias, mil gracias. 

Desde El Garitón, harta de agua, pensando en ir o no ir a la Fiesta Mayor. Difícil elección cuando se enfrentan la razón y el corazón... Mi cuerpo me pide quedarme y curarme del todo. Y también me pide ir a ver a tantos amigos que esperan su gran día... Pero me perdí Jeva, me perdí tantas cosas desde el día 16... Quiero olvidar, pero no puedo. Mariví Verdú 

jueves, 20 de noviembre de 2025

XXXIX CONCURSO INTERNACIONAL DE LETRAS FLAMENCAS "HIJOS DE ALMÁCHAR"


Poquito a poco os iré contando cosas de este fértil tiempo de retiro de las redes, tiempo dedicado a crear, recapacitar, cuidarme...

Comenzaré hablando del fruto de mi trabajo flamenco enviado al concurso de más solera de la historia bajo el lema "Bendita lluvia" porque he conseguido el Primer Premio de Letras Flamencas “Hijos de Almáchar” y los especiales a la mejor malagueña, la mejor seguiriya y el mejor verdial. Las alegrías de Cádiz de este trabajo las he dedicado a mi querido amigo Gabriel Cabrera, guitarrista que nos dejó a primeros de 2025, y los caracoles que dedico a mi querido amigo Antonio Beltrán Lucena, la única persona que ha descolgado el teléfono para llamarme, preocupado por mi ausencia, cosa que agradezco enormemente.

Os adelanto las dos letras completas como prueba de mi cariño hacia ellos, con todo mi agradecimiento al jurado y a los convocantes y patrocinadores del concurso que cumple ya su XXXIX Edición. Enhorabuena a los otros dos premiados, a Juan José González Aguilar, de Conil de la Frontera, que se alza con el Segundo Premio, y a Rafael Domínguez Villa, de Sevilla, por el Tercero.

 A Gabriel Cabrera, guitarrista. In memoriam

De Alcalá de los Gazules/hasta Málaga llegó/ Gabriel Cabrera Piñero:/ guitarra, arte y pasión.

El compás que tenía/ Gabriel Cabrera/ de Cádiz lo traía/ que fue su escuela.

La sonanta, de sus manos,/ alegre siempre sonó/ y son muchos cantores/ a quienes acompañó.

Consigo se ha llevado/ Gabriel Cabrera/ la música, el embrujo, / la primavera.

Málaga siente su falta, / todos le echamos de menos/ y ante su silla vacía/ llora el mundo del flamenco.

La gracia de su cara, /su simpatía/ la recuerdan las olas/ de la bahía.

Y una guitarra suena/ por alta mar, por donde el horizonte: / su eternidad.

Y los Caracoles se los he dedicado a Antonio.



Beltrán Lucena,/ qué bonito apellido,/ Beltrán Lucena,/ y tu nombre de Antonio/ lo bien que suena.

Dice tanto de ti / tu forma de vivir, / que tu vida es un ejemplo/  que to el mundo ha de seguir.

Eres del campo, / lo mismo que los trigos,/ como los pájaros; limón lunero/ que siempre da sus frutos/ desde Er Zirguero.

Botijo y sombra/ y la voz de tu Beli/ cuando te nombra...

Tienes al lado/ a la mujer más buena/ que Dios ha dado.

Caracoles, caracoles...

Lo bien que huele/ tu alrededor.../  La yerbaguena de la solapa/ que en tu chaqueta siempre lució.

Desde El Garitón, convertido en un precioso taller de pintura, cobijo de mis ilusiones artísticas, de mi vida, cariñosmente.

Honor a mis padres, eterno recuerdo.

Mariví Verdú

SEIS MESES NO SON NADA, por Mariví Verdu

 


Ha pasado casi medio año desde mi última entrada en Facebook, en mis blogs, en Instagram... Pensé no hacerlo nunca más, me lo juré, pero he cambiado de opinión porque mi promesa pasaba por ver acabar este triste episodio de la historia del mundo que hemos vivido impasibles durante dos años y donde parecía verse un punto de luz... Era un espejismo. Sin embargo, como superviviente que soy de casi todo, no quiero perder la oportunidad de compartir el lado luminoso de la vida, el que tan bien conocía el milanés Caravaggio, que nos enseñó a distinguir el color y la vida entre tanta oscuridad.

Las guerras y la falta de vergüenza de muchos políticos me han dejado sin ganas de casi nada. Vivir en este mundo caótico es imposible, pero hay que resistirse a la depresión. Tristemente he comprobado que hablar de política cuesta muchos disgustos porque hay gente que no respeta la opinión de otros. Afortunadamente, no todos somos iguales. El adversario tiene la misma libertad de pensar, de elegir y, aunque con distintas posturas y visiones del mundo, todos somos seres políticos. Mi único deseo es vivir en paz, sin problemas con el de enfrente ni con nadie, pero tampoco quiero aguantar a los malintencionados que insultan, que ofenden, que no dudarían en meterme una paliza si no existiera el estado de derecho. Tanta acritud me ha hecho dudar si merece la pena seguir manifestando mis ideas, pero hoy sé que no me harán cambiar de actitud. Seguiré junto al más necesitado, el que más mala suerte y menos comprensión tenga, junto al honesto: el que menos consigue del mundo, pero puede caminar erguido y mirando a los ojos. Seguiré apoyando  a los que mantengan una política social que mire por esta parte necesitada de la sociedad, a los que luchen por el bienestar de la mayoría de seres humanos y por sus derechos. Esos derechos de los que, después de conseguidos, se benefician todos, hasta el que no se los merece poniendo trabas o dejando de cumplir sus obligaciones de ciudadano.


Y regresar a las redes sociales no tendría motivo si no fuera para contar cosas buenas, no sería justo volver para contar penas, porque la vida ha sido generosa conmigo -me tocó vivir en el lado bueno del mundo , aunque, como ser pensante, es también el del sufrimiento, el de saber lo que significa nacer en el lado más duro, injusto y cruel de la tierra...-. Por eso, la gran mayoría de los que vivimos en este país deberíamos reconocer lo que se ha alcanzado gracias a nuestra política social, a todo lo que desde una parte de la política se ha luchado y se ha conseguido. Y brindo por ello.

Esta mañana puse unas palabras y unas pocas de fotos en mi ventanilla de Facebook y entraron muchos amigos a verlas, a leerme, cosa que me alegró muchísimo. En este medio año que he estado ausente, el tiempo lo he dedicado íntegramente a mí misma: a los míos y a mi entorno que buena falta le hacía. He tenido unos meses con días de veintinueve o treinta horas: pocas para el sueño y el resto bien empleadas para multitud de proyectos. Han sido días fértiles, con mucho trabajo, pero con grandes recompensas. No os contaré mi diario, pero lo resumiré en las cosas más importantes que me han pasado.

Una de las más esperadas ha sido la restauración de la caseta que comprara mi padre a RENFE, la de un guardagujas, que sirvió en los primeros años alhaurinos para cobijarnos y disfrutar de este pedregal que compró mi padre en la década de los setenta y que convirtió con sus manos en mi jardín de las delicias: El Garitón.


Desde aquí os mando un cariñoso abrazo en un día tan señalado para los de mi generación. Y, aunque aún es de madrugada, ya es 20 de noviembre y mis pensamientos están todos en flor, y los kalanchoes, y las begonias...

* Hace cincuenta años exactamente, tal día como hoy, amanecí con mi hijo mayor en brazos y embarazada de mi hijo Pedro. Tenía una cámara de Super 8 y grabé la salida del sol, era un sol nuevo el que refulgía frente a nuestras caras, un sol majorero y fuerte que invadía cualquier rincón y lo llenaba todo de esperanza. Mi hijo pequeño inauguraría la democracia.

Y para ir poniéndome al día de lo conseguido en estos seis meses, iré contando poco a poco, cada día un rato, todas las cosas que han llenado mi vida de emoción.

Cariñosamente Mariví Verdú 

A CARLOS PRADOS DE LA PLAZA, in memoriam, por Mariví Verdú

  Mi querido amigo Carlos: acaba de llamarme tu hermana Pilar para darme la triste noticia de tu fallecimiento, de que no nos volveremos a v...