Para las personas amantes del flamenco que tenemos ya más de 70 años, esta juventud representa el futuro del arte que nos mueve y nos reúne bajo el grato techo de nuestra peña. Juan Moreno , su presidente, ha demostrado una vez más su buen hacer contratando a dos artistas que nos han dejado a todos boquiabiertos, sorprendidos, emocionados, satisfechos. A mí me han parecido geniales los dos, si por un lado el cante original y atrevido y a la vez clásico y ortodoxo de Iván, hemos tenido la suerte de escucharlo acompañado de una guitarra fresca, nueva, sabia, respetuosa y con iniciativa, canalizando el cante por un lugar maravilloso.
Después de degustar un arroz con costilla ibérica que nos ha guisado Joaquín Cabello compartiendo mesa con buenos amigos como son Juani Soler, Salvador Rodríguez Sivi, Pepe Román (padre de la cantaora Laura Román) y Manolo, nieto del Niño de las Moras), de visitas extraordinarias como los amigos de Granada, familiares de Javier el guitarrista, artistas y socios de la entidad como Antonio Fuentes, Gregorio Valderrama y tantos queridos amigos que en la peña no cabía un alfiler. En la sobremesa comenzó el cante con una salida por soleá donde interpretaron varios estilos con un gusto exquisito. Siguieron por malagueñas interpretando la de El Niño de la Huerta rematada por rondeña y la milonga de Manuel Escacena: La hija de Juan Simón. Acabaron la primera parte de su actuación por alegrías de Cádiz.



















