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Y para no seguir con lo que no tiene vuelta atrás, aquí estoy, oyendo villancicos, recordando aquellos tiempos en los que también fui perteneciente al coro de la Iglesia San José Obrero de Carranque. Mis hijos también pertenecieron a una coral, todos hemos cantado en casa. De ellos si tengo fotos. De mis tiempos, ninguna. Quién lo diría con esta voz aguardentosa que tengo hoy... Sin embargo cantaba también de solista y recuerdo villancicos bellísimos, villancicos que viven en mi memoria y que siento una gran tristeza por no haberlos dejado grabados, registrados de alguna manera, porque son unas letras tan fantásticas, tan bonitas que deberían recogerse en un libro. Aunque puede que ya lo hiciera don Manuel Alvar, seguramente exista, don Manuel que tenía tanta inquietud en dejar registro de la historia y de todo lo que significaba villancico.
No tengo ni una foto que respalde mi recuerdo, que me ayude a saber quiénes integrábamos el coro, aunque recuerdo perfectamente la figura del organista don Rafael, con quien ensayábamos por los alrededores de Pascua, hasta culminar con la actuación en la Misa del Gallo.
Con mi querido amigo Carlos Prados de la Plaza, con el que sigo unida a pesar de los años y la vida que se obstina en separarnos, hay un proyecto de recuperación de villancicos antiguos, algo que haremos realidad cuando mejore mi salud y que espero sea pronto. Iré a visitarlo a la residencia y tendremos la oportunidad de grabar aquellos villancicos que en una ocasión cantamos recordando a nuestros familiares y nuestros tiempos de infancia, pero que no tuve la conciencia de grabarlos, de que se perdía un patrimonio maravilloso.
Bueno, voy a echar un vistazo a El Garitón. Sé que no va a ser agradable, hay muchas cosas rotas que veo por la ventana. Agradezco la llamada de anoche de mis amigas Tina y Carmen Calderón que sonaron en mitad de un ataque de nervios... Gracias, mil gracias.
Desde El Garitón, harta de agua, pensando en ir o no ir a la Fiesta Mayor. Difícil elección cuando se enfrentan la razón y el corazón... Mi cuerpo me pide quedarme y curarme del todo. Y también me pide ir a ver a tantos amigos que esperan su gran día... Pero me perdí Jeva, me perdí tantas cosas desde el día 16... Quiero olvidar, pero no puedo. Mariví Verdú
Comenzaré hablando del fruto de mi trabajo flamenco enviado al concurso de más solera de la historia bajo el lema "Bendita lluvia" porque he conseguido el Primer Premio de Letras Flamencas “Hijos de Almáchar” y los especiales a la mejor malagueña, la mejor seguiriya y el mejor verdial. Las alegrías de Cádiz de este trabajo las he dedicado a mi querido amigo Gabriel Cabrera, guitarrista que nos dejó a primeros de 2025, y los caracoles que dedico a mi querido amigo Antonio Beltrán Lucena, la única persona que ha descolgado el teléfono para llamarme, preocupado por mi ausencia, cosa que agradezco enormemente.
Os adelanto las dos letras completas como prueba de mi cariño hacia ellos, con todo mi agradecimiento al jurado y a los convocantes y patrocinadores del concurso que cumple ya su XXXIX Edición. Enhorabuena a los otros dos premiados, a Juan José González Aguilar, de Conil de la Frontera, que se alza con el Segundo Premio, y a Rafael Domínguez Villa, de Sevilla, por el Tercero.
A Gabriel Cabrera, guitarrista. In memoriam
De Alcalá de los Gazules/hasta Málaga llegó/ Gabriel Cabrera Piñero:/ guitarra, arte y pasión.
El compás que tenía/ Gabriel Cabrera/ de Cádiz lo traía/ que fue su escuela.
La sonanta, de sus manos,/ alegre siempre sonó/ y son muchos cantores/ a quienes acompañó.
Consigo se ha llevado/ Gabriel Cabrera/ la música, el embrujo, / la primavera.
Málaga siente su falta, / todos le echamos de menos/ y ante su silla vacía/ llora el mundo del flamenco.
La gracia de su cara, /su simpatía/ la recuerdan las olas/ de la bahía.
Y una guitarra suena/ por alta mar, por donde el horizonte: / su eternidad.
Y los Caracoles se los he dedicado a Antonio.
Beltrán Lucena,/ qué bonito apellido,/ Beltrán Lucena,/ y tu nombre de Antonio/ lo bien que suena.
Dice tanto de ti / tu forma de vivir, / que tu vida es un ejemplo/ que to el mundo ha de seguir.
Eres del campo, / lo mismo que los trigos,/ como los pájaros; limón lunero/ que siempre da sus frutos/ desde Er Zirguero.
Botijo y sombra/ y la voz de tu Beli/ cuando te nombra...
Tienes al lado/ a la mujer más buena/ que Dios ha dado.
Caracoles, caracoles...
Lo bien que huele/ tu alrededor.../ La yerbaguena de la solapa/ que en tu chaqueta siempre lució.
Desde El Garitón, convertido en un precioso taller de pintura, cobijo de mis ilusiones artísticas, de mi vida, cariñosmente.
Honor a mis padres, eterno recuerdo.
Mariví Verdú
Las guerras y la falta de vergüenza de muchos políticos me han dejado sin ganas de casi nada. Vivir en este mundo caótico es imposible, pero hay que resistirse a la depresión. Tristemente he comprobado que hablar de política cuesta muchos disgustos porque hay gente que no respeta la opinión de otros. Afortunadamente, no todos somos iguales. El adversario tiene la misma libertad de pensar, de elegir y, aunque con distintas posturas y visiones del mundo, todos somos seres políticos. Mi único deseo es vivir en paz, sin problemas con el de enfrente ni con nadie, pero tampoco quiero aguantar a los malintencionados que insultan, que ofenden, que no dudarían en meterme una paliza si no existiera el estado de derecho. Tanta acritud me ha hecho dudar si merece la pena seguir manifestando mis ideas, pero hoy sé que no me harán cambiar de actitud. Seguiré junto al más necesitado, el que más mala suerte y menos comprensión tenga, junto al honesto: el que menos consigue del mundo, pero puede caminar erguido y mirando a los ojos. Seguiré apoyando a los que mantengan una política social que mire por esta parte necesitada de la sociedad, a los que luchen por el bienestar de la mayoría de seres humanos y por sus derechos. Esos derechos de los que, después de conseguidos, se benefician todos, hasta el que no se los merece poniendo trabas o dejando de cumplir sus obligaciones de ciudadano.
Esta mañana puse unas palabras y unas pocas de fotos en mi ventanilla de Facebook y entraron muchos amigos a verlas, a leerme, cosa que me alegró muchísimo. En este medio año que he estado ausente, el tiempo lo he dedicado íntegramente a mí misma: a los míos y a mi entorno que buena falta le hacía. He tenido unos meses con días de veintinueve o treinta horas: pocas para el sueño y el resto bien empleadas para multitud de proyectos. Han sido días fértiles, con mucho trabajo, pero con grandes recompensas. No os contaré mi diario, pero lo resumiré en las cosas más importantes que me han pasado.
Una de las más esperadas ha sido la restauración de la caseta que comprara mi padre a RENFE, la de un guardagujas, que sirvió en los primeros años alhaurinos para cobijarnos y disfrutar de este pedregal que compró mi padre en la década de los setenta y que convirtió con sus manos en mi jardín de las delicias: El Garitón.
* Hace cincuenta años exactamente, tal día como hoy, amanecí con mi hijo mayor en brazos y embarazada de mi hijo Pedro. Tenía una cámara de Super 8 y grabé la salida del sol, era un sol nuevo el que refulgía frente a nuestras caras, un sol majorero y fuerte que invadía cualquier rincón y lo llenaba todo de esperanza. Mi hijo pequeño inauguraría la democracia.
Y para ir poniéndome al día de lo conseguido en estos seis meses, iré contando poco a poco, cada día un rato, todas las cosas que han llenado mi vida de emoción.
Cariñosamente Mariví Verdú

Rubén Lara Cruces nace en Málaga el día 3 de Marzo de 1993 de familia oriunda de Cañete La Real por ambas líneas. Es hijo de María del Carmen Cruces Jiménez y José Lara Ruiz, gran aficionado al flamenco y primo del gran cantaor José Serrano Ramírez “Pepe de Cañete”, por lo que la abuela paterna de Rubén y la madre del cantaor eran primas hermanas. Alumno aventajado de la Escuela Municipal de Flamenco, Rubén empieza a tocar pillando flamencura por todos lados: directamente, de Antonio Soto, por ser su maestro; del gran bailaor Pepito Vargas y de José Gabriel Campos Reyes “Kiko”, tocando en sus clases para el baile; de los guitarristas Gabriel Cabrera y Paco de Ronda, también profesores de la escuela, que tanto apoyaron sus estudios.
De Rubén, asiduo de la Peña Juan Breva adonde le descubrí hace muchos años, pude comprobar el talento y el amor que le tiene a la guitarra. Debutó jovencísimo en el Teatro Cervantes de Málaga y vino invitado a la gala de entrega de los Botijos de Oro, en el Centro Cultural Vicente Aleixandre de Alhaurín de la Torre, donde colaboró como solista interpretando una preciosa soleá, un tema inspirado en dos grandes maestros suyos: Paco de Lucía y Antonio Soto.
En una entrevista que le hice hace quince años para la Revista Flamenca “Calle del Agua”, cuando empezaba a abrirse paso en el delicado mundo del flamenco, le pregunté si se parecía a alguien tocando y me dijo: –Creo que no. Pero tengo algunas preferencias. De Sabicas cojo algo, de Diego del Gastor, de Paco de Lucía. Pero el que más ha influido en mí es Antonio Soto. Y a la pregunta de ¿Qué te gusta más del flamenco?, me contestó: –El cante. La pena es no tener buena voz. Me hubiera gustado tenerla. Buena voz y levantar al público. Y me tengo que conformar con la guitarra... Me alegro tanto de que haya sido lo que es hoy: un guitarrista singular, con talento y con toda la vida por delante.
Todo un lujo de tarde para los aficionados que conforman este rincón del arte que ayer estuvo sobrao de talento y completo de un público feliz. Enhorabuena a Juan Moreno, presidente, por su gestión, y a todos los colaboradores altruistas por estar siempre al quite, en particular a los que nos guisaron la magnífica fideuá que nos comimos con deleite. Un placer pertenecer a una entidad que da clases de saber estar y de compañerismo. Y además, flamenca y verdialera ¿Quién da más?

Gracias a mí amigo Juani Soler por llevarnos de postre un canasto de nísperos tan ricos, recién cogidos, y a su primo Salvador Rodríguez por llevarme y a los dos por todo. Gracias.
Cariñosamente, desde El Garitón, a punto de amanecer,
os lo cuenta
Mariví Verdú
Esta tarde hemos disfrutado de una actuación muy especial en la Peña Flamenca Rincón del Cante de Las Castañetas, dos artistas singulares a ...