sábado, 31 de diciembre de 2011

NO ES MÍO PERO HAY QUE LEERLO. SE TITULA "LA TIENDA DEL CIELO"

Cierto día, alguien entró a un singular local que se llamaba "La Tienda del Cielo". Al entrar vió con gran asombro que aquel lugar era atendido por ángeles y que en los anaqueles se encontraban expuestos unos elegantes recipientes de cristal.

Entonces aquella persona se acercó a los recipientes y pudo ver en ellos las etiquetas de lo que contenían, y así leyó con asombro: Misericordia, Paz, Sabiduría, Paciencia, Fortaleza, en fin, una larga lista de productos de este tipo. Y así, de esta forma, aquella persona comprendió que lo que vendía aquella tienda no eran bienes materiales, sino más bien cualidades, virtudes y dones espirituales.

El visitante prosiguió su recorrido y después de pensar un poco, hizo un inventario de lo que consideró eran sus propias virtudes y de esta forma descubrió sus carencias.

 
Se dio cuenta que estas últimas eran muchas y aprovechando que estaba ahí procedió a hacer su pedido; decidió llevar "Oración" -pues hacia tiempo la suya era muy pobre-, llevaría también "Humildad" -que ya desde ese momento, estaba haciendo su efecto-, agregó a su pedido un poco de "Caridad" y por último llevaría "Consejo", aunque al final recapacitó y lo cambió por "Prudencia".

Finalmente, nuestro personaje se dirige a la caja con la intención de pagar su compra, y nuestra historia, en esta ocasión tendrá dos finales.

  
El primer final dice así:


Al llegar a la caja, nuestro personaje le pregunta al ángel que la atiende: "Todo esto es lo que me hace falta, ¿cuánto tengo que pagar?", y el ángel, dirigiéndole una tierna mirada, le responde: "No es nada, todo esto que lleva ya está pagado; al morir en la cruz, Jesús mismo lo ha pagado por ti". 


El segundo, no menos bello además de ilustrativo, es: 


Al llegar a la caja, nuestro personaje le dice al ángel que la atiende: "Esto es lo que voy a llevar, todo esto es lo que me hace falta". El ángel recibe la hoja de pedido en la que nuestro personaje ha anotado lo que llevará y disculpándose, va a surtir lo que en ella se ha enlistado. 


Momentos después, el ángel regresa con un diminuto paquete que coloca sobre el mostrador. Nuestro personaje sorprendido le pregunta: "¿Eso es todo? Pero si he pedido varias cosas, algunas de ellas bastante importantes, yo imaginaba que me llevaría un gran paquete". A lo que el ángel, dirigiéndole una tierna mirada, le responde: "Efectivamente, en este pequeño paquete se encuentra todo lo que ha pedido, lo que sucede es que aquí todos los dones se dan en semilla, se colocan en el corazón y con el tiempo, después de regarlos y cultivarlos es cuando darán su fruto".
¿Con cúal te quedas? Esperamos vuestros comentarios.

Las fotos son mías, realizadas en pueblecitos de Salamanca algunas y la figura es del Belén de croché de mi madre, una artista, una persona única que echo cada día más de menos.

Maravilloso artículo copiado del blog

jueves, 29 de diciembre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN EXAMEN DE CONCIENCIA VS ANÁLISIS DE ORINA

 A cuatro días de que se marche para siempre 2011, la conciencia, ese microchip que tanto hubieran dado los orientales por comercializar, los soviéticos por controlar y los americanos por dirigir, comienza a hacernos el balance espiritual del año y a ponernos las pilas para ajustar las cuentas y apretar las tuercas que en 2012 necesita  nuestro chasis, catedral del alma para unos, saco de penas, para otros; único armario de todos donde guardar hígado y corazón y otros órganos útiles -o efectos de casquería, que así se les llamaba antiguamente a vísceras y mondongos-.

El examen de conciencia nos llega inmediatamente después de la analítica, cuando la cosa no tiene arreglo. Pero es que el pobre ser humano, tan dependiente siempre de cuidados y afectos, de sustancias y dopajes, de ternuras y de perdones, no se sabe el guión. Siempre improvisa, todo lo improvisa, desde el hecho de amar hasta el de las cientos de muertes espirituales que llevan a la muerte verdadera, todo carece de guión, de antecedente alguno. Estrena cada día con la misma ignorancia del primer día de su vida pero con el lastre de las equivocaciones y recuerdos constantes de las cicatrices que el tiempo deja. Y de la Historia, que parece no servir para nada.

El balance de cada año es inevitable. Es humano. El hombre trae como meta la superación, estoy segura, por eso se busca siempre a sí mismo, para dar con la careta que es su propia cara, con la actuación que es su propio argumento, con la verdad de Dios, esa búsqueda en la que el alma se afana desde que nos hacemos la primera pregunta, desde que observamos con conciencia el primer amanecer. Dios es un dilema humano, la única duda que todos tenemos, la única existencia a la que todos recurrimos alguna vez, muchas veces, y por la que el hombre se vuelve, más que santo, loco. Es su búsqueda la más abstracta de las disyuntivas del ser, la más antigua, la que deja abiertas las puertas de la fe y la esperanza. Su negativa nos devuelve al llanto sin consuelo, a la condición del perdido, al desasosiego del condenado. Dios es necesario para el humano, es humano. Como humano es llorar las faltas que tenemos, nuestros ausentes en la mesa de Navidad, nuestras amargas uvas de los racimos de San Silvestre.

Tengamos piedad de nosotros mismos. Seamos tan exigentes con nosotros como con los demás y tan tolerantes. Intentemos cuidar la única oportunidad que se nos da y la baza que 2012 trae bajo la manga: la vida. Y procuremos mirar por nosotros como por nuestro entorno. Si todos barriéramos nuestro trocito de puerta, como antiguamente, nuestras calles resplandecerían; si cada uno se cuidara del vecino más cercano, todos estaríamos cuidados; si cada cual fuera justo consigo y con los demás, no necesitaríamos juzgados; si todos amáramos, la tierra sería el reino del amor. Pues eso, que 2012 sea el reino del amor, el calco del perdido paraíso.

Cariñosamente, Mariví Verdú.

*A mi mejor amiga, Pilar Bugella, que está en el hospital, en la seguridad de que pronto estará escribiendo los poemas más hermosos y seguiremos hablando de Dios y de su falta.

sábado, 24 de diciembre de 2011

MAYTINES DEL NACIMIENTO

Por fin ha visto la luz el libro Maytines del Nacimiento, libro de villancicos escritos por Pilar Bugella, Juan Miguel González y Mariví Verdú. Estuvieron presentes Manuel Salinas, autor del epílogo, y Laure Quesada, autor del prólogo.

LO SABEN LOS PAJARILLOS, de Pilar Bugella

Estaban los pájaros dormidos
en la desnuda enramada:
nadie les dijo que, en el portalico,
Niño Dios nacía.
Por eso la ausencia de sus cantos
en la noche aquella,
el revoloteo inquieto de por la mañana.
—¡Ya vino, ya vino!, dijo un piar en grito.
Y un concierto ad libitum
trajo su certeza:
gargantas y picos sonoros
que a Dios bendecían.

DE PRONTO EMPEZÓ A NEVAR, de Juan Miguel González del Pino

Calló el lobo y la perdiz,
río y barrancas callaron,
por ver de escuchar al Niño
llorar, cuando lo alumbraron.

De sus enaguas cortó
—sólo una enagua tenía—
pañales con que abrigó
al Dios que allí se arrecía
siendo la luna y el sol.

Callaron perros y fuente,
las ramas del olivar,
y el silencio de repente,
y despacio, dulcemente,
de pronto empezó a nevar.

Ganador del 1er Premio de Villancicos por Cantes de Málaga.
Año 1997. (Rondeñas)

CON TODO PUEDE EL AMOR,
de Mariví Verdú

Con todo puede el amor:
pudo con la noche fría
el sol, que en la nieve ardía;
pudo con nuestro temor
a la muerte el redentor,
y pudo una virgen pura,
alumbrar a la criatura
que nos trajo la esperanza;
que el amor todo lo alcanza,
todo lo limpia y lo cura.

viernes, 23 de diciembre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN DÍAS DE ESTRENO

Acaba de entrar el invierno. No llevamos ni veinticuatro horas desde que entró por oriente el sol que no acaba de enterarse de que tiene que hacer frío y llover. Ahí estaba ayer, radiante como una perla de oro. Cuatro horas más tarde salió el gordo de la lotería de Navidad y tocó en Huesca. Allí, que hace frío. A todo el que le tocó le habrá venido muy bien, como es de recibo. Yo me moriré, como mi padre, sin experimentar lo que es un premio de azar cualquiera. Pero no me quejo, me hice una analítica hace dos semanas y parece que me funciona el cuerpo todavía. El alma lo está haciendo a las mil maravillas y con eso ya tengo uno de los premios más difíciles de obtener: el que contiene la vida y el pensamiento. Gracias, Gran Lotero.


También acabamos de estrenar gobierno en España. A mí me ha gustado que esté Gallardón, le tengo un especial cariño a ese señor. Le he visto muchas veces con lágrimas en los ojos, algo que me enternece siempre porque las lágrimas son la señal de que el alma está en su armario y el que tiene eso tiene conciencia. Mucha suerte a estos nuevos ministros porque a los pobres les va a a hacer falta con la herencia que les han dejado y con el país más desmembrado que nunca lo estuvo. A ver si ponen algunas cosas en su sitio, muchas nunca debieron haberse cambiado de donde estaban. Porque tenían que haber arreglado lo que estaba mal y no toquetear lo que funcionaba. Suerte a Rajoy. A ver si le dejan hacer lo que debe, que ya está bien de estado del malestar.


Mañana es Navidad. Una fecha más del calendario aunque tocada por la fe de la venida de Dios a la tierra encarnado en un niño chiquito que parió María, una virgen que casó con el casto José hace más de dos mil años. Y antes de lo que dura el acto de santiguarse, estaremos en nochevieja. Un año más que tenemos encima y un año menos en la cuenta del tiempo. Así ha sido y será para todos los seres de la tierra. Pero los años vividos empiezan a tener su peso específico y empezamos a llevarlos como se lleva un traje nuevo, con alegría y satisfacción, con una dosis de calma y conocimiento que ya la hubiera querido yo en mis años mozos: más me hubiera valido el traje. El paso del tiempo nos hacen más compresivos, más generosos, por lo menos a mí y a los que son mis amigos más cercanos; nos hacen más buenos, en una palabra. Aunque yo opino que cada época tiene su tiempode disfrute y que cadauno disfruta con lo que le gusta. Yo hoy lo hago escribendo estos versos para desearles a todos los seguidores de Diario La Torre una feliz Navidad y un prósperero 2012.


Cariñosamente, desde un Garitón donde confirma su pacto de amor y belleza la Schlumbergera truncata, mi cactus de acción de gracias, mi Santa Teresita, todo lleno de flores rojas, como mi corazón.

Pastor que el alma me diste,
Pastorcillo dulce y tierno
que aquella noche de invierno,
entre la paja naciste.
¿Por qué a este mundo viniste,
si tu sufrir conocías?
Ay, dolor de mi Mesías
dolor de Dios hecho hombre.
Bendito sea tu nombre,
Niño de las penas mías.


 Mariví Verdú.

MAYTINES DEL NACIMIENTO

El pasado martes, día 20 de Diciembre, a las 20,30 horas, en el Centro Cultural “Vicente Aleixandre”, tuvo lugar  la presentación del libro de villancicos “Maytines del Nacimiento”, libro que inaugura la Colección Poética “Calle del Agua” dirigida por Mariví Verdú. Son villancicos novedosos escritos por los poetas Pilar Bugella Traver, Juan Miguel González del Pino y de la propia Mariví Verdú. El prólogo es de otro poeta: Laure Quesada. El bellísimo epílogo del profesor Manuel Salinas. Para las ilustraciones han contado también con artistas de renombre: Antonio Hidalgo Ayuso, Ángel y Pachi Idígoras.

Contó con la presencia de la concejala de Cultura Isabel Durán y de todos los colaboradores. Algunos familiares y amigos íntimos pusieron el toque de calor y de aplausos al acto.


Para poner broche de oro al espectáculo, se contó con la actuación en directo de "Las Malagueñas", flamencas sin par, duo formado por Loli París y Carmen Fernández Parra “La Terremoto” que fueron acompañadas a la guitarra por Pepe Amaya.

Una excelente actuación que fue muy aplaudida.

Para que puedan leer algunas letrillas, he aquí 
unos versos de cada uno de los autores:


Campanita, no suenes,
que está dormido,
el amor en su cuna,
recién nacido.  (Pilar Bugella Traver)

Blanco el puente de piedra,
blanco el molino,
senderillos de nieve,
nevados pinos.

¡Parió María!,
repite el eco en toda
la serranía.        (J.M. González)


En una saca de lana
puso la Virgen su hatillo.
¡Ay, la camisilla tierna!
¡Ay, los blancos pañalillos!  (Mariví Verdú)


“Maytines del Nacimiento” se presenta hoy viernes, 23 de Diciembre, a las 19,30 horas, en el Ateneo de Málaga. Plaza de la Constitución.

Un libro que hará las delicias de pequeños y mayores. Un excelente regalo de Reyes.

domingo, 4 de diciembre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE REFLEXIONA SOBRE EL DORADO DE LAS HOJAS

Es otoño tardío. Sólo tres semanas mal contadas y aparecerá el invierno con su cara helada y su música nostágica. Regresan las fiestas navideñas y cada cual, con su bagaje de creencias o de olvidos, intentará vivirlas a tope. El hecho religioso ha perdido para la mayoría el significado y hay quien nunca se lo encontró. Haber vivido de niña aquellas pastorales y cantar en el coro de la iglesia la Misa del Gallo ayuda, al menos, a tenerle cariño. Negar cualquier manifestación religiosa paraece ser hoy lo que impera pero me gusta vivir la ilusión de creer en un Dios bondadoso que aparecerá cualquier día, tal y como lo hiciera en Belén hace ya 2011 años -chispa más o menos-, desnudito y en un pajar. Totalmente humano.

Pronto los hogares se llenarán de cosas nuevas, de árboles interiores y bolitas de espejo y purpurina. La gente que no se considera gente entre las gentes pondrá los árboles de diseño con todos sus adornos  conjuntados y sus nacimientos con alas de escayola y figuras carísimas. Pero habrá otros muchos seres humanos que, como yo, saquen las figuras de la abuela, algunas desconchadas, y les haga sitio en un hueco del mueble de la salita para tener su portalillo al lado que, quieras o no, da mucho calorcito.  Habrá quienes no tengan en cuenta nada de esto y se dediquen a cargar licores en los carros del supermercado para amanecer ebrio cada día de esas fiestas que se celebran por un tema cristiano, porque no es sólo para la gente que cree en el portalillo.

Mientras, las hojas ruedan por las calles vestidas de oro, las cumbres de las sierras se cuajan de blanco y los madroños se llenan de sangre. Y las amas de casa,  y los amos, a los que les gusta -poco o mucho- la cocina, llenarán de aroma sus hogares, aromas de clavo y matalahuva, de vino blanco y laurel. Días en los que se mecharán muchos canutos y se harán muchas salsas nuevas. Y procurarán meterse en las doradas burbujitas del champán para no pensar en lo que duele saber a qué huele la casa del prójimo.

Para no olvidarse de que la mesa quede perfecta, unos comprarán manteles de papel, otros sacarán, con desencanto, las mantelerías de sus madres o abuelas que, como no lavaron bien el pasado año, aparecen con rodales amarillos.  Otros los estrenarán. Y santas pascuas.

Viva el oro y los dorados otoños. Vivan las aproximaciones, en particular las de la lotería.

*Mientras, un puñado de poetas, por aquello de “cada loco con su tema”, han sacado un libro de villancicos que se titula Maytines del Nacimiento.  Y se presenta el próximo día 20 en el Centro Cultural “Vicente Aleixandre”. Yo soy una del puñado. Porque cantar apacienta el corazón.

Desde El Garitón, sobre un tapiz de verde y florecillas blanquísimas,
Mariví Verdú

domingo, 20 de noviembre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN CUENTECILLO DE SIEMPRE

Doliente y de Occidente en Cuentecillo del mismo día, hace miles y pico de años.

Amanece un día típicamente otoñal en todo el territorio de Iberia. La parte de la tierra que le toca calor, tiene calor, pero nadie aquí lo sabe todavía.  La que le toca hambre, tiene hambre porque están en los siete años de escasez. Aún no se ha inventado el tren ni el avión para mandar latas de cola.

Argantonio vive en una casita de El Palo. No sabe este rey que, mil años después, por el norte, entrará una legión romana y nos volveremos un lugar de vencidos que llamarán Hispania. A nosotros nos iba bien con este rey que vestía de blanco y usaba una fajilla roja para calentar sus riñones. Le gustaba el comercio, el trueque, y cantábamos mucho y por todo. Si era para un nacimiento y para una boda, cantábamos alegremente. Si era para un duelo, por playeras. Y cuando hacíamos la recolecta de uvas y aceitunas, sacábamos los chinchines y el pandero y soltábamos el alma a rodar por los pechos del monte. Y estábamos la mar de tranquilos, de unidos ante las inclemencias del tiempo y de los pueblos bárbaros.

Por entonces, en otro lugar del Mare Nostrum, había democracia. Al pueblo que la usaba se le llamaba griego. Y tampoco les iba mal a ellos. Lo que pasa es que Platón y Aristóteles no estaban muy de acuerdo con ese sistema de gobierno porque daban voz a mucha gente que pensaban con el culo. Mientras, un pueblo intermedio de ambos en el espacio-tiempo, habían pasado por diferentes formas de vivir, desde la república al imperio, por todas sus andadas. Un pueblo que llamaban Roma y llegó a dominar toda esta parte del universo mundo hasta tal punto que hoy,  veintitantos siglos después, poco ha cambiado nada ya que el derecho de los seres que habitan lo hoy llamado Europa está legislado con las mismas reglas que ellos impusieron.

Hoy, un pescador que se muere de pena en un pisito de Huelin, varada ya su barca para siempre, piensa en el azul del mar y en los seres humanos. Es descendiente de tartessos, con una mezcla arábiga importante, con los ojos rotos de llorar tanto y dice entre dientes: ¡Qué me devuelvan mi barca! Sólo preciso un ranchillo de pescado, un trozo de cielo, unas sopitas empanás y comérmelas en paz. Y que sea lo que Dios quiera después. Si yo no me meto con nadie y vengo de gente de orden, si por pobres que sea nadie lo va a remediar ...¿qué más me da si sale col o lechuga.  Siempre serán los de siempre, vestidos de romanos. ¿ que se me importa si les sale un grano o un lobanillo?

Y se quedó dormido mirando cómo la nube negra que estaba sobre Málaga se disolvía en agua y despejaba la hermosa catedral y los Montes de San Antón. Tranquilo con su conciencia, se puso a roncar.

Desde El Garitón, un 20 de Noviembre de hace miles de años.

lunes, 14 de noviembre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, ENTRE EL AMOR Y EL ODIO

A pesar de lo avanzado del otoño, esta mañana hay un airecillo caliente como si muchos besos de mi madre vinieran volando desde el cielo. Me siguen gustando sobremanera los domingos. Hoy lo es, aunque para muchos no signifique más que un día más de problemas, miserias y hambre. Y cada hora que pasa van sumándose más seres humanos al carro de las desgracias. Yo no quiero ni hablar, ni sentir, por no complicar más las cosas en mi cabeza que, cuando se pone a discurrir en estos menesteres, entra en una especie de locura transitoria parecida a la del amor pero que está empezando a tener la otra cara del mismo. Odiar no es bueno, no es humano, no es ni siquiera sensato y mucho menos cristiano pero es un sentimiento que llega, sin quererlo, inmediatamente después de la injusticia.

Levantarse cada día pensando que para los políticos no somos más que una domable caterva me pone de los nervios. He tenido ocasión de hundir a más de uno por sus obscenas conductas, por ser de mentira, falsos como la moneda que es lo único que les importa, pero el miedo del poder me deja helada. Y hago bien en tenerles miedo porque cuando te atraviesas en la vida de alguno de ellos te dejan sin vida, sin oportunidades. Si no bailas el agua de algún partido no te comes una rosca. Prefieren tirarla o dársela a los perros. Y hablo culturalmente hablando...en otras parcelas es simplemente una merienda de negros, un toma y daca o un sinvergonzonerío.

Cuántas mentiras se oyen llegando las elecciones, cuánto olvido después, cuánta impotencia, para los pobres, siempre. Hace algún tiempo me confesé políticamente en este periódico, exaltada por las promesas electorales y tal vez porque entendí que las cosas que existen no se han hecho solas, al menos en este pueblo. Y voté a una persona, a un dirigente, pero eso no me obliga a tenerme que comer después las siglas de partido alguno. Viendo la miseria mundial y la apatía que nos sigue rodeando -y lo que te rondaré, morena-, habiendo sufrido en mis carnes el abandono de los llamados amigos y traicionada por los del otro partido para quienes trabajé técnicamente -nunca he considerado enemigo a nadie por su afiliación, que conste-, hoy no tengo ganas de votar a nadie. Es todo un gran teatro donde comerán los de siempre y pasarán penalidades los que les rodeamos después de haberles levantado el podium. Todos quieren la poltrona y dejarnos con la cara partida después de usar nuestro voto para sus fines y los de sus supositorios. 

Siempre es tiempo de rectificar para los humildes. Para los políticos no, ellos parecen infalibles. Pues allá ellos con su responsabilidad. Desde luego, hoy no quiero candidato alguno. Hoy sólo quiero este aire tibio que me trae besos de los que me ayudaron cuando, como esta mañana de domingo, estaba triste y se me retorcía la barriga y el alma.

*¿Quiere ser mi candidato?
Pues enseñe mejor su corazón porque las caras que han presentado no valen un duro y están  ¿o uso el verbo ser? muy duras.

En reflexión continua, Mariví Verdú

domingo, 30 de octubre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE COMO PACO DE LUCÍA: ENTRE DOS AGUAS

Por más que me propongo ser optimista, me faltan argumentos. Y mira que procuro siempre ver la vida desde la perspectiva del milagro, del don, del presente (en sus acepciones de estar en presencia de, de concurrir en el mismo sitio o de obsequio -porque la vida es un regalo- que no en su significado referido al tiempo. El presente es un desastre).

Más allá de cuestiones metafísicas, analizar el momento que vivimos me parece, más que un examen individual, una confesión universal. La problemática actual va mucho más allá de la voluntad divina, que parece haber sido la última palabra siempre, es el tratado de últimas voluntades de unos seres humanos que han pensado que su existencia era el no va más. Estos tenían por refrán  preferido aquel de “el que venga detrás, que arree”. Y lo que ha pasado es que hemos cargado  mucho al mulo. Hoy, entre los santeros de la eterna juventud y la esperanza de vida que ha subido -o el índice de mortalidad, que ha bajado-, somos demasiados para todo y pocos para cualquier cosa: muchísimos coge-alúas, muchísimos psicólogos y pedagogos y gogós y gagás. Somos muchímos zapateros y ninguno remendón, muchímos instructores de tiempo libre (con diploma) y muchos universitarios que acabarán por sacarse el diploma de monitor de tiempo libre para que el paro sea ilustrado. Y muchos orates sueltos, tal como registré en estos tangos del Piyayo que les adelanto de mi próximo libro: “Cantos y silencios flamencos”.

Que están todos en la calle,
que allí no queda ninguno,
que s’ha convertío la calle
en la Sala 21.

Sin embargo, somos pocos los que estaríamos dispuestos al sacrificio, a cualquier forma de sacrificio, a cualquier forma de redención. 

Esto está lleno de insaciables. Hemos partido el mundo en tajaditas y los de arriba nos estamos papeando más trozos de los que nos corresponden. Pronto, el ciego cogerá la vara y nos meterá en la cabeza por habernos comido el racimo de dos en dos y de tres en tres, pensando que no nos ven. (Recomiendo leer el Lazarillo de Tormes).

Y, entre que hemos convertido la vida en una simple cuestión material y hemos sacrificado el alma en el trayecto, entre que hemos malgastado los dones del mundo y ya no podemos con él, pronto dejará de andar. Por mucho que arreemos al mulo.

¡Y aluego...los dos incordios tan feos que nos van a meter a las horas de la comida en la caja tonta por cuatro años! Dios nos coja de lao. De frente duele muncho.

Desde El Garitón, con pijama dominical, Mariví Verdú.

sábado, 22 de octubre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN LA LLUVIA Y LA ESPERANZA

Hoy ha amanecido bajo un gris aguado. Un cielo de tormenta cumplía la esperada promesa de la lluvia. Podríamos decir que hoy es el primer día del otoño. La masa de nubes ha desembocado en aguacero necesario. Algunos rayos, llenando el paisaje de lumbraradas, y los mismos estruendos casi a compás -lo que dice que la tormenta estaba encima- nos han dejado un bisel de cristal en el paisaje: los verdes, verdísimos; las calles limpias, la tierra empapada, una tierra que estaba a punto de morir de sed; los olivos, agradecidos, redondean las esperadas aceitunas. Y yo he salido a mojarme, a recibir el caliz de agua que nos devuelve el milagro de la vida.

Ayer tuve el placer de recibir y compartir, clausurando la programación del segundo Salón de Otoño de las Bellas Artes, protagonismo con una poeta afincada en el pueblo desde hace muchos años, Josette Lèmery. Una mujer luchadora, una artista delicada que nos deleitó con sus versos. Hicimos al alimón un recital del que me siento satisfecha. Poemas y vivencias en un diálogo tremendamente sincero con los amigos presentes, pusieron un broche de lágrimas y risas al acto. Porque...cuando las almas hablan, sólo el silencio es nuestro aliado, la verdad y el corazón.

Hemos dado por concluído un capítulo cultural de Alhaurín de la Torre que sentará precedentes ya que hemos cobijado todas las ramas de las Bellas Artes en torno a nuestra exposición. Y todo bajo la grata sombra de Julián Sesmero, un ser extraordinario. En las semanas siguientes toca hacer balance del éxito y de las carencias de este evento. Hoy es absurdo porque hay que descansar y disfrutar del deber cumplido. Porque el que vino sabe lo que allí hemos hecho: lo imposible. ¿Quejas?...ninguna. Los funcionarios de Cultura, inmejorables; los socios de Pincel y Barro, compañeros donde los haya; el público asistente, amantes del arte en todas sus manifestaciones;  los medios de comunicación, casi todos nos han recogido en sus noticias; los políticos -y no todos-, como siempre, vinieron el primer día. Y los que no han asistido... se lo han perdido. Los que hemos estado cada día sabemos lo que allí ha pasado y en parte lo hemos recogido en nuestro blog http//pincelybarro04.blogspot.com para que el resto del mundo lo lea, lo vea, lo escuche y lo disfrute.

Hoy tocaba escribir. Tal vez este otoño sea mi otoño. Es el primero en el que la vida reaparece en la mía como un dulce milagro, como una promesa, en la generosidad del amor más puro: es el otoño en el que seré madre y abuela. Ya lo soy. Y es a este ser preciso y precioso que me derrama en  ternura a quien dedico mi trabajo. Porque la vida está llena de sorpresas, de dolores y de alegrías, pero qué placer sentir cómo transcurre a tu lado, cómo te marca la sonrisa o te unge el alma con sus lágrimas.  Por esto y porque ya es hora- saldrán a la luz dos libros: un poemario titulado “De Dios y de su falta” y un cancionero que, bajo el título “Cantes y silencios flamencos” recogerá una antología de mis letras flamencas.

Hoy, gracias a Dios y a una criatura tierna que me enseña su rostro bondadoso, gracias a la lluvia caída y al deber cumplido, me siento llena de esperanza. Bendito sea el otoño.

Desde El Garitón con una fuente limpia y un corazón desnudo, Mariví Verdú.

domingo, 16 de octubre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, SOBRE EL TIEMPO Y EL ARREPENTIMIENTO

A mis amigos Pilar Bugella, Encarna Lara y Juan Miguel González del Pino



Hace ya mucho tiempo que mi lectura va siendo dirijida. Tener amigos intelectuales tiene eso, que me dejo llevar de sus sabios consejos y voy a tiro fijo hacia el objetivo que es a la vez el dardo que partirá mi alma o me procovará el viejo síndrome de Stendal, que más que enfermedad considero un don estigmatizado.
Mi deseo de búsqueda de sentimientos parejos a mi dolor me hace encontrar a los que, como yo, andan errantes en la palabra sobre este anticipo de la ida que es la existencia, ínfima, corta como un cuchillo.

Eso ha sucedido con este nuevo libro de Juan Miguel González titulado Visión de la piedad. Tener entre las manos su visión poética de la piedad que todo ser humano -animado, claro-, siente ante la belleza y el alma del próximo, sea Dios, animal o cosa, es algo que a uno le sucede, o sea, un hecho trascendente. Su lectura tiene todos los bellos componentes para desencadenar al alma de su prisión diaria y dejarla desnuda y retozando sobre un campo de lirios.

Gozar la intuición poética de Pilar Bugella, su alma disgregada, apacible, candorosa y tierna, es reconocerla y amarla en cada uno de sus poemas, ya sean dirijidos a los que no están o abriendo su corazón al sacrificio de sta vida. Su palabra es un rayo de lucidez que traspasa, en plan láser, a todo el que encuentra, porque ella nos encuentra, sabe perfectamente cual es la herida abierta, corte o llaga profunda, arañazo o escara, pinchazo jondo o superficial, y es ahí donde inocula su delirio dándonos tanto qué pensar como pan para vivir.

Ambos, rotos siempre, traspasados por miles de hojas afiladas, cargando el dolor de todos los cristos y aún buscando el sentido del ser como el máximo objetivo de la existencia, nos rebelan su dolor en la forma más expresiva del canto, del absurdo, del poema, y en ellos me consuelo.

Encarna Lara, desde la pureza transparente de La Aceña -aún podemos perfumarnos de mastranto, del dulzor del agua del río-, nos regala la roja manzana de su infancia, cuando comenzó a perfilar los silencios, a darles forma, música y latido, trayendo el sol en sus manos. Desde sus páramos prohibidos, desde su raíz telúrica y flamenca, desde la otra orilla de un Genil sin retorno, todo lo que ella es va en sus poemas y así la tomo, la abrazo, la siento, la disfruto.

El desgarro que producen las palabras de este trío de elegidos me llena de placer y me otorga la sensación de brotarme, de florecerme, de ser no más que flor y estiércol, por eso me apasionan. Me fascina la respetuosa familiaridad con Dios, lo íntimamente que hablan con la muerte, es decir, con la vida plena. Un vacío del lleno que no asusta. No hay más detrás de sus palabras que el dolor infinito del poeta. Y su nada.

Una de las cosas que me hacen estar gozosa en esta vida es haberlos conocido.

Cariñosamente, Mariví Verdú

viernes, 7 de octubre de 2011

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN UN BALANCE POSITIVO


El II Salón de Otoño de las Bellas Artes, que es así como queremos que se denomine de ahora en adelante, organizado por Pincel y Barro con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, ha tenido el privilegio de convocar a diecisiete artistas consagrados junto a doce artistas asociados dando una muestra de excelente valor artístico y consiguiendo, entre otros objetivos, regresar al mundo de las exposiciones a dos de los más notables artistas malagueños: el pintor Antonio Ayuso y el escultor Antonio Arjona. A la inauguración, el pasdo 7 de Octubre, acudeiron más de doscientas personas y asistieron la gran mayoría de los autores. Todo un éxito.
Ese día pudimos disfrutar de los magníficos poetas Juan Miguel González del Pino y Pilar Bugella Traver, de voz pequeña y grande a la vez, y el viernes próximo, día 14, contaremos con Encarna Lara, autora de un libro tan sumamente bello como Perfil de silencio y de otras maravillas.

Traer Poesía es más que explicable dado que la asociación que me honro en dirijir se llama exactamente Amigos de las Bellas Artes “Pincel y Barro 04” y qué artes más bellas que la Poesía y la Musica, parte fundamental también de este evento, habiendo disfrutado ayer la actuación de Vicky Gálvez y Jorge Tineo con sus bellísimos boleros y quedando aún por disfrutar el jueves 13, la actuación de Joaquín Cabello e Ildefonso Muñoz con "Flamenco de la Edad de Oro" y la próxima semana, siempre a las 19,30 horas, un elenco de alumnos de la Escuela Municipal de Música "Miguel Ángel Huesca Mariscal" que acogeremos con los brazos abiertos y agradecemos a su director, Pablo García Vega. Despediremos el evento el día 21 con un recital al alimón con Josette, con sus versos y los míos.

Aún es pronto de hacer balance de este II Salón de Otoño de las Bellas Artes, son sólo tres días los que han transcurrido, pero debo decir que es positivo. Ha sido un acierto y un honor dedicarlo a la figura de nuestro querido Julián Sesmero, una satisfacción la visita de su familia y un consuelo mutuo el calor demostrado por Fela Carrasco, esposa -me niego a decir viuda- del escritor homenajeado. Julián se merece mucho más.
En breve daremos los pasos necesarios para que el reconocimiento de su legado literario sea público y quede constancia de ello pidiendo que una calle en Málaga capital lleve su nombre y, si fuera posible, en el pueblo que, tanto él como otros malagueños y foráneos, entre los que podemos contar a muchos artistas, escogimos por voluntad para vivir el resto de nuestras vidas.

De asistencia de público tras su inauguración y hasta el momento no podemos quejarnos, ya que se han conseguido algunos obejtivos: cuatro nuevos socios, entre los que contamos a Rosanna Tomasi, pintora italiana invitada a la muestra, la visita de alumnos de Encina Laura y CEIP Algazara, de Retamar; de escritores y pintores de Alhaurín de la Torre, dando buena prueba del respeto que en nuestro pueblo existe por el arte y de algunos socios incondicionales que van cada día para ayudar a los compañeros que quedan guardando las obras.

Sólo me queda invitarles a que visiten la muestra. Tanto arte unido bien lo merece. Estamos todo el día, de 10 a 13,30 y de 17 a 20,30 horas. Es un palcer recibirles y será un grato recuerdo para el visitante, ténganlo por seguro.

No olviden que de 19,30 a 20 horas tenemos actuaciones en directo cada día.

Cariñosamente, Mariví Verdú

lunes, 12 de septiembre de 2011

Doliente y de Occidente en El Arte....¿morirte de frío?

Transmitir ilusiones, derrochar energía por el simple gusto de ver cómo prende en los demás, ser generoso, imparcial, objetivo y fiel a uno mismo está siendo cada día más difícil, más imposible, menos comprendido, más criticado y envidiado, odiado a veces. Ser desinteresado llega a ser más un acto de fe y de locura que un don. Poca gente entiende que una responsabilidad que tomas libre y altruistamente -hablo de un cargo en una entidad cultural sin fines lucrativos, que por simple que parezca puede llegar a ser muy dura- pueda ocupar gran parte del escaso tiempo que nos va quedando a los que, como yo, rondamos los sesenta, sin remuneración alguna,  sin otra recompensa que el lucimiento del grupo, de todos y cada uno que lo componemos.

Cuando digo esto es porque no deja de sorprenderme la actitud de algunas personas que, lejos de estar contentas por tener a alguien que les mueva a sacar su lado positivo, un lado que es, al fin y al cabo, el que nos une, se vuelven hostiles, malintencionadas, yo diría que hasta malvadas y demasiado críticas con sus propios compañeros, con los de su casa, cuando no aportan más que una cuota y lo único que hacen es beneficiarse del trabajo de quienes llevan la responsabilidad del grupo (como ha ocurrido dentro de uno de los colectivos que presido). Siempre hay quien trabaja demasiado, en este caso doy las gracias a mi compañera Ana Verdugo, que la he tenido codo con codo; hay quien simplemente admira el trabajo y espera su parte de la cosecha; hay quien no se mira más que el ombligo y desprecia al compañero y hay quien está sólo para poner trabas. Por supuesto, el que no valora el trabajo, ni sabe ni mueve un dedo. Vaya, de pena. Y digo esto porque conozco el campo en que me muevo, conozco a las personas e intuyo el final de tanto esfuerzo. Espero que no sea la pared del desencanto para los que, conmigo, han puesto el corazón en el empeño.

Yo sé que cuando se asume una responsabilidad, un cargo, hay que trabajar mucho y, aún trabajando, nunca se hará todo lo que hay que hacer porque, para más INRI, la última palabra la tienen los políticos y los puñeteros intereses creados. Pero esto no hay que pensarlo porque no se haría nada, pero tampoco olvidarlo para saber que con quién podemos contar. No hay más que sembrar y desear que llueva para todos -a gusto de todos es imposible-. No debe dar miedo la labranza, con agua y con sequías -que las hay muy a menudo-, hay que dedicarse a trabajar para que prospere lo sembrado. Es un ingrato quehacer observar la mala yerba que no deja lucir lo demás: da miedo quitarla porque nos arriesgamos a llevarnos la buena con la mala. Sin embargo, tampoco se puede esperar el milagro de la conversión en trigo para quien sólo fomenta la envidia y la vanidad. Sin embargo hay un objetivo: un campo frondoso. Y, cuando llegue el tiempo de poner la era, no hay que pensar en el trabajo  que dará el trillo, ni en ninguna recompensa personal que no sea otra que el pan que compartiremos en el sagrado acto de la comunión.

Por eso me meto en estos líos asociativos, porque creo que compartir el sagrado pan de la amistad es el objetivo. Porque cuando un colectivo participa de las mismas aficiones y metas logrando junto sus aspiraciones, cuando lo más importante es fomentar la amistad, no caben la hipocresía ni la soberbia, sólo cabe el poso sagrado del arte.

Espero que el Arte no sea morirte de frío.

Con un abrazo muy estrecho a mis compañeros y con una mano tendida al estrechón a quienes guarden el puñal en la suya.
Mariví Verdú