jueves, 5 de abril de 2018

ADIÓS AL INSIGNE CANTAOR ANTONIO DE CANILLAS, por Mariví Verdú


El pasado día 3 de abril nos ha dejado uno de los más insignes cantaores que ha dado Málaga: Antonio Jiménez González “Antonio de Canillas”. 


Antonio ha sido para mí un amigo, una persona franca y cercana con la que siempre tuve la grata sensación de la empatía. En vida, que es como me gusta hacer lo que tengo que hacer, ya le rendí homenajes, escribí sobre su persona y su obra, reí y hasta le canté muchas veces -un atrevimiento por mi parte- dado el grado de amistad que nos unía. No tengo palabras para expresar el dolor del vacío que me deja en el corazón, de por sí triste,  afectado de ausencias grandísimas y falto hasta de mi propia sangre.

Tenía cita en el médico a la misma hora de su funeral pero me fui un rato antes al cementerio porque,  a pesar de que ya no podía verlo, vi a sus hijos, estreché a su hija Encarna, saludé a sus nietos y conocí a su biznieta y lloramos un rato juntas confortándonos con los gratos recuerdos de su padre.

La iglesia de San Gabriel estaba llena de artistas y la misa fue cantada aunque yo echaba de menos un cantecito del Padrenuestro o del Kirie que pienso debería haber nacido de cualquier garganta o pecho presente.

No le perdono a este invierno el haberme tenido tan retirada de amigos tan queridos. Distintas han sido las causas entre las que cuento mis bronquios como barrera principal, y la lluvia, y el frío, y el viejo coche y ese acobardamiento general que me invade ante las ausencias que van dejándome más sola que la una. Unas cosas y otras no me han permitido salir del claustro y la primavera me pilla sin amigos principales como Antonio. Antonio de Canillas deja un tremendo vacío.

No he dejado de sufrir estos últimos meses con la intensidad que cada muerte merecía y estoy extenuada. Necesito estar en paz y salir al sol para ir asimilando que la próxima vez que baje a Málaga faltará en ella mucha gente querida, muchos amigos del alma. 

Iré a ver a su Encarna. Iré a ver a una de las personas en los que podré verle a él.


Adiós, Antonio. Sabías cuanto te quería y guardaré el secreto que me confesaste la última vez que nos vimos y por lo que tanto nos reímos los dos. Disfrutaré con aquellas anécdotas que te grabé, que escribí cuando empecé tu biografía, antes de caerme la helada, esas cosas tan íntimas sobre tu trayectoria humana y artística que no se escribieron y que ya no le importan a nadie, solo a mi memoria y a mi corazón. Antonio, amigo, lo poco que pude hacer por ti, ya lo hice. Ahora, desde donde estés, mira tú por mi y descansa en paz.


Fotos de Ibáñez

* Según nos cuenta en Facebook el amigo Antonio Beltrán Lucena, Virginia Gámez interpretó el Hosanna y el Ave María, Diana Navarro, sonando a música celestial,y que la Federación de Peñas Flamencas obsequiaron a los presentes con la última grabación de Antonio de Canillas acompañado a la guitarra por Gabriel Cabrera "87 Primaveras". Puede que, al no terminar la misa, sucediera al final de la misma. Se ve que me lo perdí. Desde luego, mi corazón lo pedía y alguien lo atendió.
Por consejo médico, retiraré un tiempo mis ojos de las pantallas para ver si se recupern. Hasta siempre, amigos.