sábado, 7 de abril de 2012

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, IN MEMORIAM

Amor, arte y despedidas. Es Jueves Santo.

Un año más me dedico al recogimiento en Semana Santa y convierto en silencio y soledad mi particular calvario. Sin embargo, no sé bien qué ha ocurrido este Jueves Santo Malagueño que el velo del templo ha seguido quebrándose. La siempre temida por segura muerte regresó llevándose a tres amigos: al pintor Paco Hernández, artista único, a quien admiraba profundamente (siempre estuvo solícito a mis peticiones dando muestras de su gran corazón); al fiestero “Alicate”, uno de los grandes dentro del mundo de los verdiales, y al pintor Enrique Pérez Almeda.

Está empezando a ser duro llegar a los sesenta. Está siendo muy triste, desconsolador. Siempre he sentido predilección, a la hora de escoger amigos, por las buenas personas, que una cosa es admirar el arte -aglutinante de mi amistad- y otra aunar las distintas admiraciones que se pueden sentir por ellas a nivel “persona”, o sea, la calidad humana del artista, la grandeza de mis humanos dioses. En el caso de los fallecidos anteayer, todos me han dejado el corazón en un puño. Ha sido especialmente triste decirle hasta pronto a mi querido Enrique Pérez Almeda, al maestro, que lucía a sus piés una canasta de flores enviadas desde el CEIP de Colmenarejo. Estuve cerquita y me llenó de una purísima ternura. Enrique ha sido un ser muy generoso, una persona honesta, correcta, educador por naturaleza y vocación; excelente padre de familia, ajedrecista, pensador y, para colmo de dones, pintor.

Dibujante de pasmosa facilidad, Almeda recorre incansable las viejas rúas para dejar acta poética de la llegada de los nuevos brotes a las acacias o la aparición de un nido nuevo en el alero de la torre catedralicia. Así decía de él Luis López Anglada y así recogió tan acertada opinión Julián Sesmero -otro gran amigo a quien perdimos el pasado verano-  en su Diccionario de Pintores, Escultores y Grabadores de Málaga Siglo XX. Y no podía decirlo mejor. Enrique ha sido un pintor exquisito al que debemos estampas populares de singular belleza. Ayer, en su funeral de córpore insepulto, mientras su hijo Carlos decía unas bellas palabras desde el altar que emocionaron a todos los presentes y un cura expresivo y cordial nos daba ánimos para la vida eterna, revoloteaban unas alegres golondrinas por el templo de San Gabriel, buscando tal vez la mano del pintor, de Enrique Pérez Almeda, para que las pintara, trayendo con ellas la nueva primavera.

Estuve con sus hijos, con Juan Manuel, dignísimo heredero de la paleta de su padre, con quien me une el amor por la pintura y con quien emprendí una grata conversación; con Carlos, unidos siempre por la literatura, y con los demás hermanos: Mari Carmen, Enrique y Jorge a quienes pude abrazar. Y estuve con todos sus nietos. Entre ellos hay músicos, lingüistas y un futuro médico. Cuatro varones y tres chicas con quienes imaginé el futuro. Abracé a su mujer, mi ya para siempre joven amiga Juanita - agradezco que su memoria le fuera ayer un rato fiel-. Juanita Torres me llamó por mi nombre y nos miramos con la misma complicidad de años atrás cuando nos leíamos nuestros versos. Eso sí, con más tristeza. Y se me vinieron al recuerdo las tardes vividas en los paseos, desde El Pimpi a su casa en el Molinillo; las tardes poéticas de AME, su poemario “El color del río”, tan dulce y joven como ella, eternamente jóvenes... 

Como recogiera Sesmero, de palabras de Paco Hernández:  He sido autodidacta toda mi vida. Siempre he creído que el Arte se le deposita al hombre por la Gracia de Dios, y el hombre tiene que ser consciente de ser un elegido. Pero no para su vanidad y engreimiento, sino para devolver la Gracia al Creador...Yo sé que Paco era sabio. Por eso sé que, como grandes pintores que eran los dos, han ido a devolverle sus gracias al Creador. Pero aquí nos hemos quedado sin ellos. Y es duro despedir a quienes amamos, respetamos y admiramos en igual medida. No encontramos otro consuelo que la esperanza en la resurrección. Tal vez por eso deseo que sea pronto domingo y que volvamos a darnos el más cariñoso de los abrazos en el cielo.

*Cuando llegué al cementerio hacía un sol espléndido y unas nubes densas, de algodón, hacían lucir más azul el cielo. Más tarde comenzó a llover. A la salida de la iglesia, cuando despedimos a Enrique y los demás intentábamos despedirnos y abrazarnos, volvió a lucir el sol. La fuente de la explanada de Parcemasa seguía su curso de monótonos chorritos que aliviaron el extraño horizonte  de los vacíos.
Hoy, Sábado de Gloria, con el sol en el cielo y una mansedumbre que está empezando a ser mi perenne estado de ánimo, quiero recordar con cariño a mi primo Manuel Luque Navajas, al genial Mingote y a Miguelito Palanco Cáceres, personas que también he perdido recientemente. Y a Cristo, de quien no me olvido, por sus clavos y por su cruz, que tengo la sensación de haberlo perdido.


Desde El Garitón, donde nacen, sin que nadie los siembre, lirios morados.
Mariví Verdú.

jueves, 1 de marzo de 2012

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN "EL MILAGRO DE LA VIDA"

Habían huído todas las palabras, como si un fuerte vendaval se hubiera llevado mis ideas, mis ilusiones y mi memoria. Otros que sufran de este mal quizas no les de por ponerse ante un ordenador a intentar sacar las escurriduras, lo que va quedando después de la desgracia y las decepciones de una azarosa vida. Yo sí. Así, con todo el desencanto del mundo pero sin perder la cabeza, esa pelota que empieza a negarse a todo.

He dejado de entender las cosas, las deudas europeas, las enfermedades de los pepinos, la sostenibilidad y lo insostenible que es todo, el afán por las cosas materiales... bueno, esto último no lo entendí nunca. Vaya, que con muchos años menos que mi tía María Teresa estaba empezando a preguntarme ¿y qué hago yo ya en el mundo?

Hay un caracolillo pegado en el cristal derecho de mi ventana desde hace varios días...¿estará como yo? Ay, si yo estuviera como él, con la casita a cuestas y metida en mi caparazón con ese Dios en espiral que nos va alejando de nosotros mismos...

Y mira tú por donde, cuando el alma se me oscurecía como una noche, llega un niño, un ser de los que nacen en el mundo doscientos cincuenta y tres al minuto, y me coge de su diminuta mano y me salva de caer en el vacío de las preguntas que no tienen más respuesta que el regreso a la nada. Y va y me salva mirando con unos ojos grandes y purísimos esa oscura mancha que soy yo para él, una mancha de la que nace una voz que oye desde que estaba como yo hace unos días: entre la vida y sus umbrales.

Todos los niños son, serán, fuimos, mitad amor y mitad misterio. Todos los niños son la esperanza del mundo. Todos hemos sido uno más que pisa la tierra. Pero cuando el cielo te visita es cuando las cosas toman un cariz distinto. Cuando descubres en el niño formas conocidas, propias, significa algo muy especial para nosotros. Cuando es tuyo lo llamas hijo. De mayores, nieto. Y no somos más especiales que nadie, todo es tan normal como la vida. Pero si te tiende la mano, esa mano pequeñísima que lleva tu sangre, entonces... el milagro de la vida es sólo nuestro, tuyo, de cada uno. Ahora es mío.

*Bendito seas, Daniel, tú y los que te han hecho carne. Qué un manantial de leche caliente y dulce nazca de tu madre para tí, tan blanco como su pureza, y que tu padre te haga crecer derecho, con los pies en la tierra, el alma en los labios y la paz en el corazón. Mi soledad se alumbra de una luz clara mientras viváis vosotros. Y ésta abuela tuya... de momento parece que sigue escribiendo.

Dani, cariño, que no me lleve nunca nadie al manicomio. Es el mundo el que anda al revés. Yo sólo estoy para contarlo en un día que sólo ocurre cada cuatro años, una mañana que no pasa nunca, en un lugar que ya no es el de siempre pero siguen naciendo las freesias, Mariví Verdú

domingo, 19 de febrero de 2012

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN LAS JORNADAS ROCKBERTIANAS

JORNADAS ROCKBERTIANAS.

Teniendo como finalidad la de homenajear a Roberto González Vázquez, que fuera cantante del grupo malagueño Tabletom, fundador y componente durante más de treinta y cinco años de este pedazo de grupo, gracias a la iniciativa de Pacompás que nos es otro que Paco Roji, organizador del evento que, junto a Willy, técnico y ambos creadores de la web  www.rockberto.com hicieron realidad lo que muchos o tal vez un regimiento no hubiera hecho: las Jornadas Rockbertianas.

Haciendo coincidir su inauguración con el 61 cumpleaños del lider de ésta mítica banda, fallecido el pasado año, el 12 de Junio de 2011, se han compartido dos días de amistad y recuerdos en torno a su persona y la música que su grupo ha generado con el espléndido resultado que toda la afición malagueña conoce.


Ana García Serna y Ramón, responsables del Albergue de la Música de Torremolinos, precioso recinto donde hemos celebrado las jornadas, no nos privaron de nada. El Albergue de la Música se ha convertido por un par de días en el mágico lugar de encuentro de los amigos que, reunidos en torno a Roberto, hemos venido a darnos un puñado de abrazos. Entre ellos contamos con gran número de músicos y artistas. Quiero cirtar expresamente a mi buen amigo el poeta Juan Miguel González, al productor de dos de sus discos, Ricardo Pachón, con quien tuve el gusto de compartir unas horas muy agradables; a Perico, alma mater, compositor y guitarra de Tabletom, gran amigo y compañero, alguien que no podía faltar. Como tampoco faltó Agustín Carrillo, ni Fernanda, ni Gloria...amigos incondicionales.

Hemos podido disfrutar también de una exposición de fotografías que nos ha dado a conocer momentos de la infancia y juventud de Roberto, mostrando su faceta más íntima, cartas, fotos familiares entre las que destaco la de su boda -nunca supe que había estado casado-; sus inicios musicales, bajo varios nombres artísticos; los primeros momentos de Tabletom... muchos momentos que nos acercaron aún más al carismático Roberto. Todo un trabajo de recopilación digno de elogio que agradecemos los que fuimos amigos y fans de este gran artista y de esta formación musical única y malagueña llamada Tabletom.

Como podemos observar en el programa, hemos contado con la colaboración de grandes artistas, viejos compañeros y buenas amistades que han participado en las charlas-coloquio. También se ha aportado un interesante trabajo documental de parte de Estrella, Willy, Ricardo Pachón y mío.

Contamos con un fin de fiesta muy especial protagonizado por el grupo malagueño Los Caracoles.

Enhorabuena y gracias por compartir tan preciosos momentos. Esperamos que estas jornadas sean las primeras y que tengan continuidad en años venideros. 

*Hemos recogido firmas para pedir una calle en Málaga, a ser posible una plaza. Tal vez la de San Pedro Alcántara, que nadie conoce como tal y donde podiamos ver a Roberto en infinitas ocasiones.
Tendría que ser suya.

Gracias a Jesús Rosales y a Rosa María Fuentes Caparrós por las fotografías.

Con todo mi cariño, Mariví Verdú





Enlaces con Roberto y Tabletom como protagonistas y otros momentos de las jornadas:

http://dolienteydeoccidente.blogspot.com/2011/06/doliente-y-de-occidente-rockberto-en-un.html

www.rockberto.com

 http://fathergorgonzola.com/2012/02/19/para-paco-roji/

http://www.flamencoenmalaga.es/actualidad-flamenca-articulo.php?pag=&id_articulo=580






viernes, 13 de enero de 2012

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN EL RETORNO DEL ALMENDRO

Son las cinco y cuarenta y nueve, hora oscura de una mañana en la que ya no sé dónde se ha metido la primera luna llena del año. Anteayer era un pan de oro. Ayer, bajo un sol propio de septiembre, se me descubrió el almendro con sus brotones ya cuajados en flor, en capullitos satinados de un rosa palidísimo. Hoy dedico al retorno del almendro mis palabras en la hora del insomnio, hora en la que puedo oír cómo mi sangre da golpes por mis sienes como si quisiera salir a buscar no sé qué vena exterior, qué arteria próxima y tranquila donde descansar de viajes al dolor, de autoexigencias y humillaciones, como si la hubieran marcado con el hierro de la inmolación.

Mi conciencia, que parece más una enemiga que una compañera de viaje: en todo me tortura, me critica, me pone a prueba. Se mete en discusiones conmigo misma en que si Dios o la Naturaleza; en que si la vida o la muerte; si la democracia o la falacia; en que si somos o no dueños de nosotros mismos. Y no sé si es un mal propio o común entre los seres humanos. De ser cuestión de todos ¿por qué no reaccionamos y nos disponemos en conjunto a buscar soluciones?

Ayer ví en la portada de un periódico gratuito de Málaga una carta que representaba al rey de oros de la baraja española. Estaba partida en tres trozos asimétricos e ilustraba un balance de los sueldos de la casa real. Lo leí. Y, en un silencio cargado de resignación, cogí una fregona y limpié el trozo del hogar de jubilados que quedaba por limpiar, aunque mi cometido allí es el de presidenta -cargo no remunerado-, mientras pedía a Dios calma para no blasfemar. Y me entraron muchas ganas de llorar, de inundar al mundo con mis lágrimas, de gritar y salir corriendo como Alfonsina, hasta la Playa de la Misericordia, y adentrarme en sus aguas para huir de este mundo de injusticias.

Hoy, maravillada al ver cómo sin lluvia han retornado los almendros, quiero pedir piedad para con nosotros mismos. La piedad, que es además de virtud, una necesidad que tenemos para poder seguir viviendo. Procuremos ser misericordiosos con nosotros, que sea un acto cotidiano. Aunque todos sabemos bien que no es lo mismo conmiserativo que permisivo. No es igual helarte que el arte. Os habéis puesto a pensar alguna vez qué se puede hacer con la palabra amor además de fabricar otras como roma, ramo, mora, maro, omar, armo: muchas cosas. Todo.

Cuando releo mis artículos -buscando siempre faltas- me doy cuenta de que escribo y confieso a la vez, así que espero ser perdonada a pesar de que no tengo ningún propósito de enmienda en escribir desde el corazón. Ya no lo hago sobre papel, aunque me sigue gustando muchísimo. Ahora me siento ante un ordenador con la pantalla en blanco. Es igualmente difícil llenar lo vacío. Pero tener conciencia de las cosas es mucho más difícil. Y una inmensa suerte, tan grande como la locura que encierra. Por eso me gusta hacer descansillos y mirar al cielo.

Todo está teñido de un sepia oscurísimo, mar y cielo, con una línea incandescente abajo que yo sé que es Málaga pero podía ser un viejo fósil en ascuas. Lo es. Y pudiera ser que Málaga sea sólo y eternamente un cierto vapor coloreado por la luna de enero.

Desde El Garitón, donde han vuelto las rosas claras.  Mariví Verdú.

sábado, 7 de enero de 2012

Doliente y de Occidente en Conclusiones de un 7 de Enero


Es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que aun con estar hecho cuartos
no pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
al gañán y al jornalero,
poderoso caballero
es don Dinero.


Ya han pasado las fiestas. Si les contara en qué ha consistido mi calendario de celebraciones, mi menú navideño, mis salidas de compras, unos sentirían envidia, otros sentirían piedad, muchos se reirían y casi nadie se lo creería. Por eso no lo voy a contar, para que ninguno se lleve las manos a la cabeza. La vida de cada cual es, en estos días, el espejo más fiel de lo que se es. Claro está, como nos descubrimos ante el mundo hay que ocultar las carencias y manifestar un lujo que, en la mayoría de casos, ni nos va ni es cierto. Mucha gente habrá tenido que ir al médico por un resfriado cogido por el escote o por un empacho a causa de los atracones de carne y mantecados. Desgraciadamente, a pesar de las comidas en multitud, ya sean familiares o de empresa, la gran mayoría ha estado más solo que la una y más triste que un potaje viudo.

Yo le temo a las fiestas, que ya es difícil superar el día a día sin perder la cabeza para que te den tres tazas. Por más decisiones drásticas que se vayan tomando al llegar a la curva de los sesenta, más contratiempos van surgiendo, más duro se vuelve el azar, más ratificante nuestra condición de poca cosa, de seres vulnerables y más obvio es que el que manda es el don que cantara don Francisco de Quevedo. Y es que la vida, con su boca abierta y su hambre feroz, nos engulle como a un buñuelo de viento. Y gracias si antes no nos pone malos de la tensión, de los nervios, o nos sale cualquier bulto o culebrina -antes se curaba con pólvora-. Desde luego, siempre acaba echándonos sal en la mollera. Ni con dinero podemos evitar que la vida acabe cuando le sale del sitio que hiciera famoso la Bernarda.


Pero antes lo desequilibran a uno del todo, sufriendo el vapuleo de los otoños, la criba de las clases, los sinsabores de la mal impartida justicia. Y todo para llegar a la vieja conclusión que ya llegaron nuestros abuelos y los más viejos ancestros: esto es “una poca leche”.  No somos más que un minúsculo telegrama que consta de dos cortos textos: partida de nacimiento y partida de defunción. Entre medio, que cada uno dé los besos que pueda, se deje querer si tiene la suerte y firme o escriba todas las letras que pueda, pero que no le quepa la más mínima duda de que siempre será letrilla chica que no se imprime a la hora de la verdad. Son muchos los que se creen inmortales por publicar un libro... pues no, señores, aquí no se queda nadie. Sólo quien quiere el personal y no precisamente el de los centros culturales. Se queda la soleá que se canta en las tabernas, en la fiesta, en el tablao; el mensaje con el que se comulga, el que nos hace llorar sobre las hojas del libro en soledad acompañada y que todos hubiéramos querido escribir algún día. Y tal vez se quede la voz del poeta que dice lo que un día me dijo la vida:

Aprende sólo a vivir
que a la muerte no le importa
que sepas o no morír.


Desde el Garitón, insatisfecha siempre a pesar de haber plantado árboles, de llevar escribiendo cincuenta años y de haber sido madre.

* A mi hijo Pedro, al que le dejo mi amor como legado. El único que nos podemos llevar con nosotros.

La primera foto, otra figura del Belén de croché realizado por mi madre, Victoria González Sánchez.

ANTONIO MONTIEL, ESCUDO DE ORO del Rincón Flamenco de Las Castañetas, por Mariví Verdú

Un día más la magia tuvo su cita en nuestra peña, en el rincón del cante más flamenco de Málaga, en Las Castañetas. Ayer se concentraron all...