domingo, 26 de abril de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE EN CARTA A UN VIEJO POETA

Mi estimado poeta Paco Parra: Hallé tu carta hace apenas unos días y quiero darte las gracias por tu gran afecto y confianza y por tus versos.
Paco, ya sabes que hace más el que quiere que el que puede y aún entregada a la labor que conoces y compartes, me siento con necesidad de darme más, de darme por completo. Siento que la distancia entre tu pueblo y el mío no nos facilite demasiado la labor de la amistad, pero así lo hemos querido, tú, yéndote a Comares después de la jubilación y yo, después del vapuleo que me dio la muerte, cogiendo las de Villa Pinos. Y aquí ando, como un árbol más, deseosa de florecer.

Hoy quería hablarte, amigo Paco Parra, de tus versos, pero la intención crítica está demasiado alejada de mí. No hay cosa más deficiente que tocar una obra de arte con palabras críticas: siempre van a surgir interpretaciones equívocas más o menos felices. Las cosas nunca son tan evidentes y claras como generalmente se pretende hacernos creer. La mayoría de los hechos no tienen explicación lógica; se cumplen en espacios en los que jamás entró una palabra; y lo más inexplicable de todo es una obra de arte, existencia misteriosa, cuya vida es eterna y opuesta a la nuestra, que se desvanece.

Lo que sí quiero y debo decirte es que tus versos tienen forma propia y están impregnados de tu personalidad, de ti mismo. Se mantienen por sí mismos, son ya independientes de ti. Miran hacia tus adentros con mirada cósmica y cercana, miran desde el centro mismo del poema. Porque tú, Paco, has edificado tu vida conforme a la necesidad de tu alma, de tus versos, de la llamada de tus genes…has edificado tu vida en la poesía, en los cantos de la madre tierra, de la muerte y de la luz que tocas desde el cerro de Mazmullar.

Tu vida, aún en la hora más insignificante y pequeña, es signo y testimonio de una deuda con la poesía. Expresas, como el hombre primigenio, lo que ves y sientes, lo que amas y pierdes. Muestras tus tristezas y deseos, los pensamientos que acuden a tu muerte y tu fe en algo bello; muestras todo eso con profunda sinceridad interior, serena, sumisa, y para expresarte, usas los objetos de tu entorno, imágenes de tus sueños y las cosas esenciales de tus recuerdos.

Tu vida cotidiana no es pobre, eres suficiente poeta para encontrar en ella tus riquezas. En los creadores no cabe la pobreza, ni los lugares pobres e indiferentes. Y aunque estuvieras en una cárcel sin poder percibir los rumores del mundo exterior, ¿no tendrías siempre tu infancia, esa riqueza preciosa, grandiosa, fuente inagotable de recuerdos?

Tu soledad, tan amiga de la mía, está llamada a ser artista, Paco. Y tus versos, viejo poeta, tal como dicen las citas que inserto de Rainer María Rilke, reúnen todo lo necesario para la inmortalidad.

Ahora, te devuelvo el abrazo que me diste junto al Balcón de la Axarquía y te lo doy con corazón y todo, amigo Paco, en la esperanza de que el mundo merezca tu integridad y la belleza de tus obras.

Tuya siempre, Mariví Verdú.

Desde El Garitón, con una rosa de las de arriba España y unos lirios morados.

Publicado el 24 de Abril de 2009

sábado, 11 de abril de 2009

VIERNES SANTO, AUSENCIA DIVINA

En toda la Semana Santa no he tenido una horita para ponerme a escribir. Hoy, Viernes Santo, después de dos días de reclusión, después de haber comido un tradicional potaje de vigilia, que no hay para otra cosa,  he abierto un documento de Word y me he sentado, como suelo hacer desde mi niñez, con la hoja en blanco frente a mí y el corazón abierto. Parece que la decisión de quedarme jueves, viernes, sábado y domingo en casa ha sido acertada. Bien es cierto que no he salido a llorar a los olivos, ni a rezar, cada uno lo hace como sabe o puede. Ayer estuvimos cantando, que a veces suele ser una buena terapia contra lo inevitable. Esta tarde me dejo fluir y vienen las ideas a mí como el viento a las hojas, sin llamarlo. Y es que escribir no es más que contar, cada uno a su modo, la vida. La vida, que es creación, fantasía, sueño y amor, por lo tanto, caos, realismo, desilusión y dolor pero... es tan hermosa.

Quisiera poder escribir cosas bellísimas, describir el color de abril o la majestuosidad de nuestros tronos procesionando por calles y plazas malagueñas, el fervor popular y la otra cara del mismo, el silente, el que reza en su casa; podría hablar de ese delicado olor a acacia en flor y azahar que inunda nuestras calles, sin embargo, todas mis palabras quieren ir con mi alma a ese lugar que se llama L’Aquila, ¡quién fuera un perro adiestrado y desenterrar a los seres que han quedado sepultados entre los cascotes! O que Dios, el de Ben Hur, el de la historia más grande jamás contada, estuviera aquí como dicen que estuvo dos mil años atrás, y les devolviera, como a Lázaro, la vida a cada uno de los inocentes caídos el pasado día 6. Es mucho dolor para un solo lugar, mucho llanto. Si os vale mi hombro, aquí lo tenéis, si os valen mis canciones o mis versos, cogedlos, si os vale mi casa o mi corazón, abiertos quedan… Solo soy una triste poeta igualmente dolorida de ausencias.

La distancia, la impotencia, la muerte y las ausencias son palabras insoportables, pero yo he dejado libre las mías y todas van la llaga, como Santo Tomás, a la brecha sangrante del costado de Dios. Han sido insufribles las escenas de dolor real de estos días, la tragedia de nuestros vecinos mediterráneos, de nuestros hermanos. El dolor ajeno ha superado una vez más el dolor propio, ha eclipsado al dolor tallado, ha superado el dolor místico para hacerlo real y humano. Es una Semana Santa insufrible, un rosario de misterios dolorosos, un triste vía crucis de mujeres y hombres, objetos de piedad y de misericordia. Son nosotros mismos. Son Dios en muchas cruces.

Hoy es un Viernes Santo de verdad, lleno de ausencia divina que rebosa enteramente de tristeza.
Desde El Garitón, cayendo el sol y con el alma en los pies, Mariví Verdú

jueves, 19 de marzo de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE SE PREGUNTA ¿HOY ES FIESTA?

Hoy era el día de los padres, era un día de fiesta, la Festividad de San José. Yo ya perdí al mío. Era todo un Ángel de mi guarda. Hoy escribo en su honor y en su grato recuerdo, y en el de mi cuñado Pepe, mi sobrino José Manuel y en el de más de una docena de amigos entrañables que se llaman José, por los que quiero acordarme del Santo de su nombre, deseándoles a todos muchas felicidades. Y a otros muchos conocidos, también llamados Josés, y Josefas. Recordar cariñosamente a mis antiguos maestros de Matemáticas, de Literatura y de Dibujo, a los que añado muchos compañeros del Flamenco, de la Literatura y de La Fiesta de Verdiales, la Fiesta del Sur de Europa. O sea, del mundo.

¿Hoy es fiesta?

Pues nada, hoy no es día de fiesta, por lo menos en Málaga. A este paso ya mismo no tendremos ni santos que nos presten el nombre. Hay que ver cuántas cosas han cambiado de unos años para acá. Dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua que Fiesta es el día en que se celebra alguna solemnidad nacional, y en el que están cerradas las oficinas y otros establecimientos públicos. Pues nada, hoy no es fiesta más que para los que nos de la realísima gana de celebrarla dentro de nuestro corazón. No es fiesta para unas cosas pero ¿a ver si hoy no celebran su onomástica con una comilona -de las de Paga España o Pagan los beneficios- más de un agnóstico, político o banquero, que para el caso es igual; más de un descerebrado charlatán metomentodo, ultramoderno o gilipollas, que la pía de la Iglesia pero no se arranca el nombre de pila que le pusieron y atiende cuando le nombran su santo como un corderito? También celebrará el día del padre más de un papá al que se le caerá la baba cuando uno de sus hijos le entregue una postal y le diga felicidades. Porque afortunadamente hay de todo en la viña del señor.

Y nuestro santoral ¿tiene o no tiene hoy motivo de existir? Para la Iglesia Católica sí que sigue siendo fiesta el día de hoy, ya que celebra este día con mayor solemnidad que otros y lo hace en memoria de un santo. Hoy es el día de San José, algo más que un santo varón, esposo de la Virgen y padre terreno o “putativo” de Jesús. Y es que hoy se celebra el santo del hombre que ha dado nombre a media España y, como es natural, voy a aprovechar para felicitar a cuántos Josés, Pepes, Pepitos, Joseitos, Joselillos, Joselitos, Pepas, Josefas, Josefinas, Jóses, Pepitas, Pepis, y todas sus formas hipocorísticas (ya sean en sus términos abreviados, en sus formas diminutivas o en sus vocablos basados en el lenguaje infantil; ya usados como designación cariñosa, en el entorno familiar o en sus expresiones eufemísticas, o sea, las que dan una forma más suave a las palabras malsonantes o duras). A todos, un feliz día.


Hay quien dice que el nombre de José, en su variante de Pepe, viene de las siglas latinas PP, por aquello de Pater Putativo (hablando de San José), y que se escribía con iniciales en las catacumbas por aquella época de persecución del cristianismo. Hay quien dice provenir del italiano, del catalán…, pero no se sabe qué fue antes, si el huevo o la gallina. Como quiera que sea, hoy es el día de los Pepes, o sea, de media España.

Con el diccionario en la mano, lectura que suele ser muy recomendable, en su cuarta, quinta y sexta acepción de fiesta dice: “diversión o regocijo”, “regocijo dispuesto para que el pueblo se recree” y “reunión de gente para celebrar algún suceso, o simplemente para divertirse”. Y digo yo que aquí, en nuestra tierra, podríamos decir que todos los días son fiesta por la manera de vivir del personal, pero ¿es hoy fiesta de guardar? Eso ya es otro cantar, otra acción y otra expresión pasados de moda para media humanidad. Por no guardar, ya no se guardan ni las buenas costumbres.

Recuerdo que en mi viejo barrio, en Carranque, adonde viví mi adolescencia primera, mi amor primero, mi boda, la infancia de hijos y mi época lencera y quincallera (vaya, cuando tenía una mercería que mi padre bautizó años atrás, en mi ausencia, con mi nombre ) había dos fiestas de San José, una el 19 de Marzo y otra el 1 de Mayo, por San José Obrero (fiesta instituida por Pío XII en 1955) con tómbola, con carricoches y con todas las banderitas precisas para airearla. Había hasta cohetada para anunciarla y llevaban al llano del IES San José, antiguo Colegio del Padre Mondéjar, tres atracciones imprescindibles para una feria: Los coches de choque, La Ola y El Pulpo.

Porque antes había fiestas de verdad, antes de que nos aguaran la fiesta nuestros nuevos salvadores, que sólo tienen un patrón, el materialismo, y es clónico para todos ellos.

Y como hace mucho tiempo que no estoy para santificar las fiestas, esta mañana voy a hacer un alto en mi solitaria cruzada anti clónica y voy a meterme en fiesta. Lo haré por mi gente, por la memoria de los míos, porque quiero tener la fiesta en paz y porque me he levantado con un deseo imposible en mi cabeza: traer a los que me faltan.

Por eso escribo, porque necesito recordar, porque no tengo un duro para regalos y porque a veces una palabra vale más que una imagen. Por eso, para coronar la fiesta grito:

¡Vivan los Pepes!
¡Viva el padre que nos hizo!
¡Arriba la Fiesta!

lunes, 16 de marzo de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE: UN DÍA EN LAS CARRERAS

Málaga es un sombrero mágico, un cajón de sorpresas, un cofre de tesoros, una caja de cromos…Málaga son tantas cosas, tantos sentimientos y tantos colores. Es una tierra dada a la ensoñación, a la creación artística, al cante…Cada día me guarda un regalo bajo su cielo azul y lo mejor es que siempre consigue sorprenderme.

Ayer domingo, aceptando la invitación de dos buenos y viejos amigos, de esos que ya son tan difíciles de tener por aquello de que lo son para la salud y la enfermedad y para todos los días de nuestra vida: Manolo y Ana Mari, fiesteros, padres y abuelos ejemplares y conocedores de muchos secretos de los campos de nuestra tierra, fuimos al Hipódromo. El Hipódromo Costa del Sol, que está allá por Mijas Costa, después de pasar el cementerio de San Cayetano y una planta de tratamiento de aguas residuales. Anda que fue chico el cambio en nuestras pituitarias al encontrarnos en sus puertas, ¡qué belleza de sitio! El Hipódromo se encuentra frente a un monte cubierto de hérguenes o jérguenes -hay quien les llama aulagas- o sea, de Calycotome villosa, arbusto muy abundante en estos parajes del sur mediterráneo y que se encuentran ahora en pleno estallido primaveral, cuajados de flores y de espinos, como la propia vida, rebrotando con tanto vigor que podría decirse que son todo perfume y color amarillo, que no hubiera piedras ya que no se ve en el monte más que un tapiz de flores .-como mariposillas pequeñas bordándolo todo- que no sé de donde sacan tanta energía y dulzor. Y para ayudar a extender ese perfume que nos inundaba, contábamos con el aire, un levante que corría por las grandes bolinas que cubrían toda la ladera pedregosa, trayéndonoslo puro, intacto, abundante, a nuestros sentidos, o sea, directo al corazón.

En la puerta me encontré a un compañero que hacía más de cuarenta años que no veía, desde los tiempos del Colegio de San Pedro y San Rafael, y que ahora trabaja allí. La verdad es que fue una gran alegría que nos reconociéramos, por lo que cabe deducir que ambos estamos jóvenes mentalmente y que aún no hay malos indicios sobre la pérdida de memoria, a pesar de los cuarenta años de intervalo en nuestra adolescente amistad. Una grata sorpresa, la verdad, que ya vamos siendo mayores y se aprecia la vida y la salud más que las arrugas que irremediablemente nos marca ya la cara.

Le dejamos en su tarea e iniciamos los cuatro amigos una vuelta de inspección del terreno: muy buena organización, aires andaluces con escuelas de baile –niñas y adolescentes- amenizando las esperas de una carrera a otra; bares y restaurantes, coches de lujo –una concentración de Ferraris con cristal en sus motores y tapicerías de lujo- y un ambiente internacional, multicolor y libre en el público asistente. Yo estaba disfrutando de todo como una adolescente. Y nos fuimos a ver la primera carrera y nos acomodamos en los asientos. Me emocioné, como todos nosotros, todos éramos primerizos.

Los caballos, esos nobles animales que tanto bien han hecho por el hombre, son, junto a los jockeys y no más que estos, los protagonistas de las carreras o motivo principal del Hipódromo. Una exhibición de caballos bellísimos, más que cuidados, queridos, antecede a la carrera. El brillo de sus pelajes, la limpieza y el cuidado de estos compañeros de la naturaleza, eran extremos. La altura de los caballos era casi la de los jockeys que los montaban. La destreza de ambos quedaba patente en la pista de tierra una vez que la bandera blanca ondeaba y se abrían los cajones de salida. Algunos se negaba a entrar por las puertas de estos cajones, otros, más dóciles, iban hacia ellas sin titubear.

Claro está, ir allí y no probar suerte apostando por alguno de ellos es algo inverosímil, todos picamos, seguro. Es excitante ver cómo se esfuerzan jinete y caballo en dar la talla en la pista y llegar el primero al poste. Así que… aposté por un caballo de cuatro años que me gustó su nombre “Chamoriscan” y el de su jinete, David, y el de su cuadra, que me resultaba muy flamenco, “El Niño del Faro”… y gané. Acerté con la suerte del principiante, ….qué emoción, iba ganando el número dos y, en la curva que da entrada a la recta de llegada, mi jinete y mi caballo metieron una carrera que me puso a cien por hora, levantándome de la silla. Le ví llegar a la meta y metí un salto de alegría. Entonces oí por los micrófonos: ¡Chamoriscan, vencedor! Había ganado mi caballo, mi jockey, mi cuadra, todo lo que desconocía unos momentos atrás era mío ahora. Yo había ganado con ellos, no sé qué, pero habíamos ganado…

Bueno, lo que cobré lo gasté en el recinto en invitar a mis amigos pero ¿cuánto vale aquella emoción, y la de mi caballo, y la de ese David que no tengo el gusto de conocer? ¿Cuanto vale tener buenos amigos? ¿Cuánto, la ruptura con la rutina? ¿Y cuanto vale el perfume de los jérguenes que ayer nos brindaba el monte florecido? Un Perú, ciertamente, un Perú y medio.

Aquí va todo mi cariño y agradecimiento a Ana María Olmedo y Manolo Reina y a Paco Gutiérrez, director de la Casa Museo de Mijas.

Con todo el fulgor del día, con la primavera encima y la moral a media caña, Mariví Verdú

miércoles, 11 de marzo de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE CANTA A LA PRIMAVERA

No quiero herencia ninguna
porque ya tengo bastante
siendo Málaga mi cuna. M. Verdú

Cuando el día amanece en naranjal cerrado, entre malvas tan claros y amarantos tan vivos -ya casi verdiazules acercándose al zenit-, cuando nace la aurora por el aire templado y desprende la tierra tibio olor de alhelíes, de violeta y jacintos, y lucen, solitarios, las varas del narciso… cuando el jazmín podado, oh, tocón de madera, entramado dormido como la madreselva, aletargado, mudo, estalla por sus poros en hojas más que verdes… cuando el habar florido y el almendro nevado, cuando el membrillo saca sus flores de papel, algo muy cotidiano llamado primavera sigue haciendo el milagro trágico de la vida. Es gratis, aunque hiriente. Es de nadie y de todos. Un placer doloroso. Una triste alegría.
No sé si habrá conciencia delo que aquí acontece. Que este viejo espectáculo, si no estás en el campo, en la mar es tan bello… Como un cristal de ámbar que guardara la historia, como un espejo hondo que el sol echara al mundo sin esfuerzo ninguno, donado, regalado… Y, si te pilla solo, en soledad oscura de una casa cerrada, sin ventanas, con muros, junto a la pesadilla, frente al clon del agobio, en la inopia total o en la ceguera, que mi lectura sirva para sacar en luz el más bello regalo de la naturaleza…
Si los hombres pensaran, con muchísima suerte, que podrán tener sólo acceso a unas decenas de instantes como este, madrugarían mucho durante el mes de Marzo, y tal vez por Febrero, que a veces llega antes, para observarlo solo, como Adán, como Eva, como un privilegiado, mientras dure el concierto. Y lo haría en silencio, antes de que la gente que no sabe de esto comience con sus gritos y la pena rebose por los telediarios.
Quien avisa, ya saben, no es traidor, es atento. Y si avisa cantando con gracia y aleluyas es poeta seguro. Que no les quepa duda. Miren, pues, con los ojos más abiertos del alma, que es bonito y es gratis, una sana experiencia poder estar presente y ser consciente de ello, del regalo: el presente. Y que sigan los tontos peleando por nada.
¡Qué pena que la vida sea corta como un sueño!
Un sueño que merece la pena. Y la alegría.
Desde El Garitón, con las sementeras naciendo y el corazón extendido, Mariví Verdú

ANTONIO MONTIEL, ESCUDO DE ORO del Rincón Flamenco de Las Castañetas, por Mariví Verdú

Un día más la magia tuvo su cita en nuestra peña, en el rincón del cante más flamenco de Málaga, en Las Castañetas. Ayer se concentraron all...