lunes, 30 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE AL POETA ANDRÉS JIMÉNEZ DÍAZ, MI AMIGO

Hablarles hoy de un amigo poeta no es nada especial, casi todos mis amigos lo son de una u otra manera. Pero hoy es el día de San Andrés y me acuerdo de mis Andreses: Cansino, el guitarrista, El Paquiro, y Andrés Jiménez Díaz, a quien dedico mi espacio de hoy en el deseo de que su labor sea reconocida y tenga salud y vida para disfrutarlo.

Andrés Jiménez Díaz nace en Málaga el día 31 de Agosto de 1935, en la Calle Lope de Rueda del Puerto de la Torre.

(...) "Aquí hace más de un siglo
arribaron mis abuelos,
aquí nacieron mis padres,
yo, mis hijas y mis nietos,
y también mi compañera
quiso Dios fuera del Puerto,
igual que yo, enamorada
de estos horizontes nuestros"(...)

Su maestro, D. Juan Villegas Mingorance le transmite el amor por la Literatura y así lo recoge en sus versos:

(...)"Cómo no he de recordarte cada día,
cada vez que escribo, cada vez que leo,
si tu eres la fuente donde yo bebía
y en todo lo escrito tu imagen la veo" (...)

También influye su vecino, el practicante, D. Juan García Durán, a quien canta:

Él ya viejo y yo un niño
su saber me ofrecía,
fue solera en mi bota
inmadura y vacía.

De su sabia experiencia
mi ignorancia bebía,
él me enseñó la senda
que lleva a la poesía.

Desde su niñez recita y hace sus incursiones en el verso. Y escribe como necesidad interior, guardando sus escritos más de treinta años sin hacerlos públicos. Escribe la historia de su barrio (verso y prosa) ¨Aquel Puerto de la Torre¨, Coplas a Málaga, Coplas para una Misa Rociera, Poemas, coplas y añoranzas, Canturreando, y algunos más entre los que quiero destacar Coplas, cosas y sentires verdialeros, que consta de dos partes, y en el que realiza un profundo estudio sobre la Fiesta de Verdiales con la pretensión de difundir y sembrar inquietudes. Dicho estudio ha sido tema para conferencias y está también editado en la Revista Atril Flamenco.

Andrés ha sido Pregonero en la Fiesta Mayor de Verdiales, en San Cayetano, en la Fiestas Sanjuaneras de Santón Pitar, Venta Cárdenas, ha intervenido en dos ocasiones como ponente y una como pregonero en la Semana de Verdiales de la Peña Juan Breva, en el 400 Aniversario del Seminario de Málaga... ¡son tantas sus intervenciones como conferenciante y poeta sobre la Fiesta de Verdiales en toda Málaga y en su provincia!.

Desde 1990 sus letras se cantan en la Fiesta y están recogidas en varias grabaciones: Nuevos Horizontes de J. Majallana, Fiesta de Almogía de Vicente "El Negocio" en Ediciones Oficiales de la Excma. Diputación de Málaga, etc.

En el nombramiento de Paco Maroto como Hijo Adoptivo de la Villa de Comares nos deleitó con sus versos en un recorrido por la vida del protagonista.

Sus letras por verdiales retratan, uno a uno, a todos los fiesteros, ya sea por su nombre o por su apodo por lo que ha intervenido en todos los homenajes ofrecidos a dichos fiesteros y siempre bajo el lema que expone en esta copla:

Mis coplas verdialeras
sólo llevan la intención
de contar las cosas buenas
de la Fiesta y la afición,
las mala el viento las lleva.

Así, copla a copla, lleva más de dos mil escritas sobre la Fiesta más nuestra, la de Verdiales. Actualmente trabaja en un ambicioso proyecto donde nos hará recrearnos poéticamente descubriendo, uno a uno, todos los palos del flamenco y se hará pronto realidad Coplas, cosas y sentires verdialeros donde, ayudado por dos grandes y jóvenes amigos fiesteros, sacará a la luz su viejo proyecto. Coplas, cosas y sentires verdialeros es un libro que recoge toda la historia de los verdiales vista desde su perspectiva. Un manual para los amantes de la fiesta más antigua de Europa.

Suerte y gracias por todo lo que nos has enseñado a todos, querido amigo.

Desde El Garitón, feliz por tenerte, por la lluvia de ayer y por el espectáculo fabuloso que se me ofrece ante los ojos, Mariví Verdú.

*Hoy es el santo de mi amigo Andrés Jiménez Díaz, verdialero, poeta, padre y abuelo de los auténticos. A él va mi canción en el deseo de que siga siendo feliz con los suyos y de que pronto se hagan realidad sus libros y todos podamos gozar de su sabiduría.

Dicen que es bendito el mes
que empieza en Todos los Santos
y acaba con San Andrés.

Pues, de un Andrés voy a hablar,
un hombre sincero y noble
de los de a carta cabal.

Don Andrés Jiménez Díaz
un malagueño ejemplar,
un poeta de los buenos,
de los que van a quedar.

Él ni siquiera lo piensa
-no lo deja su humildad-,
lo que Machado dijera
es en él ya realidad.

Antes que el Pueblo las cante
las coplas, coplas no son
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.

Sabe que lo ha conseguido:
su palabra es ya cantar,
cantar de coplas sentidas,
versos que vienen y van.

Y aunque son de su autoría
voz divina anda detrás;
sus coplas son a la Fiesta
todo un eco singular

que va dejando en el aire
el perfume popular
del mastranto y la albahaca,
de monte y de romeral.

La fiesta del Pueblecillo
la conocí con Montiel,
presentaba Andrés Jiménez
y a su lado me acerqué.

Antes que yo pregonero
de Venta Cárdenas fue,
ya conocía su arte
por lo que me hablaron de él.

Después he tenido tiempo
honra y honores de ser
amiga suya en el gusto
que bien nos une al papel.

Él sabe que se lo he dicho,
que nada pudo pasar
por mi vida hace unos años
mejor que nuestra amistad.

Hace que yo me enamore
de la Fiesta mucho más,
que por él he conocido
de mi raíz verdial,

que soy de estirpe fiestera
de los Montes del lugar,
aunque he venido a nacer
a la orilla de la mar.

Me encantó su biblioteca,
qué archivo tan especial,
allí pervive la Fiesta
en su mundo artesanal.

Con cuánta dedicación
guarda las fotografías
de todos nuestro fiesteros,
de todas nuestras familias.

Guarda momentos vividos,
anécdotas, biografías,
sol y embrujo de sombreros,
lazos de esta sangre mía.

Todo preside la Virgen
de los Dolores, arriba,
la Patrona de la Fiesta
más malagueña y antigua.

Estudioso verdialero
a este menester dedica
tiempo, corazón y esmero,
de aquí su sabiduría.

A todo se brinda presto
y su palabra se estima,
que en ella está el magisterio
que da la veteranía.

En esta noche agosteña
con ustedes compartida
se le rinde el homenaje
que Málaga le debía.

¡Viva la Fiesta del Sol
de nuestra tierra querida
y alcemos todos la copa
por Andrés Jiménez Díaz!

María Victoria Verdú González
Presidenta de Asociación Cultural Literario-Flamenco
“Calle del Agua”. Hace muchos años....

*Hoy, día de San Andrés, cumpliría años mi abuela Victoria. Pronto publicaré un cuento que le dediqué hace algunos años porque se perdió con la memoria del antiguo ordenador y tengo que transcribirlo entero. Pero lo haré, si Dios me da salud.
Me acuerdo tanto de ella.

viernes, 27 de noviembre de 2009

X ANIVERSARIO DE MANUEL BENÍTEZ CARRASCO


HOMENAJE A MANUEL BENITEZ CARRASCO

El pasado 25 de Noviembre se cumplieron diez años de la muerte del poeta Manuel Benítez Carrasco. La Asociación Cultural Literario Flamenca "Calle del Agua", en colaboración con la ARE, Asociación de Rapsodas Españoles, nos reunimos ayer tarde, 27 de Noviembre de 2009, en acto preparado para tal fin, recordarle. Y así se anunciaba: Recordando a Manuel Benítez Carrasco.

Dió comienzo a las 20,15 horas. Abrió el acto el presidente de la Asociación de Rapsodas Españoles, Juan Real, dando paso a la interpretación de los versos del poeta con Caminante, en voz de Ricardo del Pino, continuó Ansofer con Juerga en el cielo; Juan Gáméz nos hizo El Perro Cojo y Juan Real nos recordó la Soleá del amor desprendío y El Árbol, presentándome a paso seguido.


Después de interpretar los versos flamencos La muerte pequeña de Andalucía, escrito en seguidillas por el poeta, -al estilo flamenco, por serranas- hablé de mis vivencias con Manolo, recuerdos entrañables que no transcribo porque sólo compartiré con aquellos que me oyeron en directo. Me niego a transcribir esos sentimientos tan íntimos. Todos los presentes tenemos y tuvimos una intensa relación con el poeta, ya fuera de una forma personal o bien por el conocimiento y la consiguiente admiración de su obra.

Cerramos el acto con la presentación del documental “Diez años sin tí”, que he preparado para tal ocasión . Un archivo fotográfico familiar que he aportado con todo mi cariño hacia el que fuera amigo personal y de todos los míos, el poeta Manuel Benítez Carrasco.

Estuvo organizado por ARE y por la Asociación Cultural Literario Flamencoa "Calle del Agua", con la colaboración del Ayuntamiento del Rincón de la Victoria y del portal www.flamencoenmalaga.es
Gracias a todos los que nos acompañasteis y a los que no, les recordaré cómo sintetiza nuestro poeta el concepto de amistad:


Aunque muriera de sed
si le llamaba un amigo
dejaba el agua correr.


A Manuel Benítez Carrasco le debemos muchas cosas. Yo le debo el amor a la poesía y el nombre de nuestra revista "Calle del Agua". Y una cosa que es de difícil trasmitir si no se siente por dentro.

Yo también busco a Dios.
Desde www.flamencoenmalaga.es Mariví Verdú.
Fotos Archivo FeM.
*Rubén Lara no pudo estar con nosotros por motivos personales.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE RECUERDA A MANUEL BENÍTEZ CARRASCO EN EL X ANIVERSARIO DE SU MUERTE

Recuerdo una Granada especialmente triste ese día de Noviembre. Entrar por sus puertas siempre es sobrecogedor porque esta ciudad está aduendada y es bella hasta el delirio. Sus patios cerrados, sus encalados cármenes llamando al silencio; sus cipreses, señalando las cumbres, cielo y nieve, y el eterno sonido del agua de sus fuentes…Todo desprende una poesía tan grata como triste, tan monótona como dulce, tan sutil que trasmina y se adentra finamente en el alma infundiendo la melancolía.
Corría una fría ventisca en la calle. Para ver al maestro Manuel Benítez Carrasco, habíamos llegado algunos amigos desde Málaga. Estaba muy enfermo. Llegué con su íntimo amigo Gabriel, mi tío, y nos movíamos por los pasillos del Hospital de la Inmaculada con los ojos como rastro, buscando al poeta. Yo me resistía a verlo doblegado, impotente, a él, tan altivo y hermoso, al poeta que poseía la arrogancia justa y el porte más cuidado.
Pasaba de largo cuando oí su voz. Podría decir de ella tantas cosas…Es una pena que sobre el papel no puedan dejarse los estímulos y las cadencias de aquella agradable entonación cuando, más que recitar, cantaba o reía, lloraba o penaba, rezaba o sufría, así era Manolo, en conversación como recitando sus versos.

Hoy hace diez años de aquello pero quiero hablaros de este poeta granadino porque se mantenga viva la luz de su recuerdo y quisiera hacerlo desde mi alma, dedicándole mi apasionado fervor a su obra con el mismo amor y consideración que a su persona.
Manuel Benítez Carrasco adoraba Málaga, me consta por la amistad que nos unía, y tenía establecido uno de sus cuarteles generales en nuestra tierra, a caballo entre su Granada y a tiro de avión de México, su otro hogar.

Manuel Benítez Carrasco, se presentaba así:


Soy español, andaluz,
granaino, albaycinero;
mi identidad la hizo Dios;
la confirmó un carpintero
y la rubricó mi madre
¡carita de pan casero!
Quién no recuerda poemas como El perro cojo, o Mi barca, que comienza y acaba con estos versos:
La barca, la barca, así…
sólo con decir la barca
huele a marisma la boca
y sabe a sal la palabra.
O aquellos versos donde reclamaba a su madre de la muerte en una petición de su carta a los Reyes Magos:
Placeta del Salvador,
tres acacias en el aire
y mi madre en el balcón.
En su casa natal hay una placa con estos versos y se plantaron tres acacias. Pero nadie se asoma al balcón, la vida es así, la muerte es así. Pero sus canciones viven en el aire.
La producción literaria de Manuel Benítez Carrasco está impregnada de pasión, religiosidad y flamencura. En este fandango, extraído del poema Fiesta en la Gloria -que decía Lola Flores con su arte inimitable- dedicado al guitarrista Ramón Montoya dice:
Con el permiso de Dios,
y como premio a esas manos,
escrito queda en la historia:
desde hoy tendrán los gitanos
entrada libre en la gloria.
Toda su obra está repleta de lirismo y musicalidad. Sus poemas han sido cantados por los más reconocidos artistas, por citar algunos, Rocío Jurado, Lola Flores, Gabriela Ortega, inolvidable con “Uno, dos y tres, tres banderilleros en el redondel(…); Bambino, Jairo, o el singular Enrique Montoya, verdaderamente apasionado con sus letras.
Entresaco esta tanda de soleares, joyas de la literatura y del flamenco, de poemas como El Puente, Soleá del amor desprendío, Soleá del amor indiferente…
Qué mansa pena me da!
El puente siempre se queda
y el agua siempre se va.
 
Mira si soy desprendío
que ayer, al pasar el puente
tiré tu cariño al río.

Quítame el beso de anoche,déjame solo en mi calle
y olvídate de mi nombre.

Todo es cuestión de hidalguía:
tú me lo negaste todo,
yo te di cuanto tenía.
A la plaza del querer,

si tú quisieras, serrana,
aún hay tiempo de volver.
De este poeta y amigo podría hablarles muchas horas. Le disfruté desde niña ya que mi tío Gabriel, emigrante acarreado por Joaquín González Medina –que, al irse, nos dejó la casa donde viví mi niñez- era compadre e íntimo de Manolo. Gabriel quiso llevarse al resto de la familia, mis tíos María y Federico se fueron y mis padres estuvieron en un tris de irse y llevarnos a mi hermana y a mí. En mis viejos portales oía sus poemas hasta saberlos de memoria A Manuel Benítez Carrasco, desde muy chica, lo llevé en mi corazón.
Pasé un mal día cuando me despedí. Sabía que no volvería a verle. Posiblemente mi corazón empezó a irse aquella tarde. Manuel Benítez Carrasco había nacido en Granada el 1 de Diciembre de 1922 y allí murió el 26 de Noviembre de 1999.
*He vuelto varias veces a Granada. He buscado su rastro por el Albaicín, por el Mirador, por la placeta del Salvador, por las fuentes y hasta por su tumba, donde reza este epitafio:
Aunque muriera de sed
si me llamaba un amigo
dejaba el agua correr.

Yo también lo dejo todo por ti, querido amigo. O mejor dicho, todo lo que hago, puede ser que lo haga por ti, padrino de mi poesía, amigo del alma. Te recuerdo.
Desde El Garitón, donde ni nieva ni llueve pero vienen los pajarillos a beber, Mariví Verdú.
El próximo viernes, día 27 de Noviembre de 2009, a las 20 horas, Recordando a Manuel Benítez Carrasco habrá un recital de sus poemas y la presentación de un documental fotográfico que he titulado Diez años sin ti. Organizado por ARE y Calle del Agua, con la colaboración del Ayuntamiento del Rincón de la Victoria y el portal www.flamencoenmalaga.es .
Tendrá lugar en la Cueva del Tesoro, Urbanización Cantal Alto s/n, en el Rincón de la Victoria.

viernes, 13 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE RECUERDA A SAN AGUSTÍN

Hoy, viernes trece de Noviembre, cumpleaños de San Agustín, el de los trece libros, considerado uno de los Padres de la Iglesia, quiero dedicar mi artículo a la reflexión sobre la vida y sus dos polos: el bien y el mal. Esa es la intención, veremos si no salgo por peteneras.Este santo, San Agustín, nace cerquita nuestra, en las costas de África que baña el Mar Mediterráneo, frente a las islas de Cerdeña y Córcega -lo que en la actualidad llamamos Argelia, dominada por los romanos en el Siglo IV-. Corría el año 354 cuando vino al mundo nuestro Agustín. santo cercano, al que considero de la familia, tanto por el transcurrir de su existencia, dolido por el mundo y atrapado entre el bien y el mal, como por lo que su vida representa en la mía, tan tocada por la desgracia de pensar.

Andemos como de día, honestamente,
allí donde la luz de la razón se enciende...

La filosofía de San Agustín recibió influencias, como recibe cualquier hombre de inevitable educación mimética, pasando, en su búsqueda de la verdad, por varias tendencias: la maniquea, un terrible dolor de sentirse predestinado y envuelto en reencarnaciones que alcancen el estado luminoso, ya que la luz es la divinidad; la platónica, tan cercana a nuestra religión cristiana y a mi naturaleza poética, y en un arrebato divino se va, dejándolo todo a vivir el más completo ascetismo buscando a Dios en la pobreza y la oración. Él, el santo Agustín, que decía que no hay felicidad verdadera si no es eterna, anduvo su existencia costándole muchas lágrimas a su madre, Mónica, que le veía retirarse en su juventud del camino que ella deseaba para su sangre. Ella compartió con su hijo el dolor de buscar la verdad, principio de la locura. O de la santidad.

Mi alma, que recuerda, intuye y aguarda, también conoce el sentido profundo del misterio y el dolor de su incomprensión.

San Agustín decía que no es casto el corazón que ama a Dios por la recompensa, y cuánta razón tiene pero ¿quién puede creer si no recibe alguna vocación, es decir, algún testimonio que le llegue al corazón? ¿y cómo puedes amar lo que no conoces?

Él, que buscaba la explicación psicológica de la Trinidad y el misterio del hombre creado a imagen de Dios, que buscaba al hombre interior en su trinomio memoria, inteligencia y voluntad, afirmaba que no avanza el hombre que se conforma con lo que sabe, creyéndose sabio, porque no es por la distracción, sino por la atención, como se camina hacia las vocaciones superiores.


El Santo de hoy, Agustín de Hipona, era pesimista porque era sabio, escéptico, por desencantado; inconformista, por simple aplicación de la razón, y el único optimismo de su vida era alcanzar el entendimiento de Dios y de la Trinidad. Cuenta la tradición que un día, mientras paseaba por la orilla del mar, pensando en Dios y su misterio trino, vio cómo un niño que andaba jugando en la arena quería llenar con agua de la mar – que transportada en su cubito, viaje tras viaje- el boquete que había hecho en la arena. Agustín le preguntó qué hacía y el niño le contestó que estaba sacando el agua del mar para llenar su pocito, a lo que el santo replicó que era imposible. Cuentan que aquel niño era un ángel enviado por Dios, porque dijo a San Agustín, antes de desaparecer, que más difícil era descubrir el misterio de Santísima Trinidad que rondaba por su cabeza. Verdad o leyenda, es tan acertado el cuento como vigente.

San Agustín murió con más de noventa años. Antes de la muerte de su madre había vendido todo lo que tenía, dando el dinero a los pobres y retirándose con ella para seguir a Dios, mientras recomendaba que si no podemos hacer "lo más", rechazar los placeres terrenales, hagamos lo menos. Lo menos sería: "no matarás, no adulterarás, no desearás los bienes ajenos...". Qué lejano suena hoy, en la sociedad actual, su mensaje. Y qué cercano al alma de los tristes. ... Aunque más triste todavía será el final del que sólo lleve sobre sus hombros el peso abrumador de la avaricia.

Por recordar a San Agustín, para mis compañeros José García Pérez y Manuel Ángel Rodríguez y para todos los lectores de Diario La Torre y de este blog que tenéis abierto, vaya este poema, algo antiguo, separado del libro inédito De Dios y de su falta, libro que os iré descubriendo desde estas páginas.


MAREA DE SAN AGUSTÍN

Por la orilla camino
sintiendo cómo el agua
arrastra mi destino,
y vuelvo hacia mis pasos
buscándome en el tiempo
ingenuo del fracaso.
Marea del dolor,
creadora del abismo
donde el sueño cayó.

¡Ay, playa de la vida!,
arena de costumbre
donde la muerte anida.

Plenilunio de amor,
devuélveme la risa
que su adiós se llevó.

...Por la orilla regreso
recordando la dulce
saliva de aquel beso
y un pájaro, en su trino,
me reveló el misterio
más profundo y divino:

Al borde de la mar
quiero quedarme, sólo,
para cantar.

Desde El Garitón, con mil cosas en la cabeza, con muchas dudas y pocas certezas en mi corazón, Mariví Verdú

martes, 10 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE OS DESEA...

Os deseo todo lo mejor del mundo, lo que os guste, lo que os haga felices. Hay gustos de todas clases y sería injusto desear a todos lo mismo, así que, cada cual con lo que se pida, con lo que se labre, con lo que le toque. Mucha suerte a todos. Y a mí que me dejen en el monte, como las cabras, y que no se me agarroten las manos, ni el alma.

El dibujo y el poema que le acompaña son de 2007. El año 2006 felicité a muchos de mis amigos con este otro villancico, poema que musicó el maestro Gordillo y que pretendo que llegue tan lejos como El Tamborilero. Este año lo repito, anticipándome al que será la felicitación 2009-2010 y que dedicaré a todos ustedes, amigos lectores, cuando estén más cercanas las Pascuas.

GLORIA IN EXCELSIS DEO

Fría noche de invierno sin luna,
en un pueblo que llaman Belén
no quedaba posada ninguna,
temblaba María,
temblaba José.

Ella lleva dolores de parto,
él no sabe lo que va a hacer,
y una estrella brillando en lo alto
señala el pesebre
donde va a nacer.

Ya los santos dolores se acaban
y la Virgen llora de alegría
que las doce de la noche daban
cuando vino a este mundo el Mesías.

Se han juntado reyes y pastores
a los pies de la dulce criatura,
traen ofrendas y rinden honores
al Niño Divino
de la Virgen pura.

Y el pesebre, que estaba tan frío,
de cariño se va calentando
y en redor de Aquel recién nacido
se alegra la tierra,
lo dice cantando...

Por caminos, cañadas y cerros,
por los valles y el agua del río,
corren voces que repite el eco
anunciando que Dios ha nacido.

María Victoria Verdú González


domingo, 8 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE ENTRE ESPINELAS Y ESTIERCOL

Mi reflexión de hoy es la misma rumia que lleva maquinando en mi cabeza desde hace días. Quiero entender, visto el desarrollo de los acontecimientos que conforman el día a día del tercio, civilizado por egoísta, del mundo occidental, que estoy más cerca del autismo que del “articulismo”, más de los animales y plantas que del rey de la creación, que todo lo echa a perder, y mucho más cerca del ensimismamiento poético que nunca. Para qué tanta charla y tanta chaladura si aquí, el que no corre, vuela y se sacude como si el mundo fuera plano. Lejos de nosotros el hambre, inmersos en la cadena consumista; atrofiado el sentido del gusto, del tacto y del olfato, a fuerza de abundancia y desnaturalización, nadie que no tenga más de cincuenta años o viva en los otros dos tercios del mundo entenderá lo que decía El Piyayo:

Por la mañana dan pan,
al mediodía, el cocío,
y, según tengo entendío,
por la tarde no dan ná.
Se forma un algarabán
de pucheros y cazuelas;
el cabo rancho que vuela
por ver si se encuentra un hueso
y aquel que no ha estado preso
no sabe lo que es canela.

Me gustan las décimas y quien las inventó. Arza y viva Ronda, reina de los cielos…

De Málaga el corazón
que late en la poesía
que en diez versos dejaría
la semilla de éste son
que suena en el Malecón
y tiene por santo y seña
a la tierra malagueña,
tierra que vio de nacer
al gran Vicente Espinel
flor de la sangre rondeña.

Y me despido con unas décimas que forman parte de un libro maldito, titulado “De Dios y de su falta”, que lleva escrito más de siete años y que prefiero airear antes de que se pudra en el cajón de la desidia. Voy a lanzar desde aquí mis palabras y voy dedicarlo a Jacinto González, que cree en ellas. Y a Manuel Ángel Rodríguez, que siempre anda apacentándome el alma. Dos abrazos.

De donde vine, no sé,
ni el porqué, ni la razón,
emergí de la creación
y en este cuerpo me hallé.
Este cuerpo que está en pié
a fuerza de corazón;
animal de reflexión
de pureza natural
nacido para mortal
por natural decisión.

Conviven en mi cabeza
la lengua y el sentimiento,
la paz y el remordimiento,
la altivez y la bajeza,
el contento y la tristeza,
-la tristeza y el contento-,
la real, la cuenta-cuento,
la sola mujer que soy,
lo que quito y lo que doy
a la poesía que siento.

¿Cómo pude ser la nada?,
¿cómo la nada venía
a morir en la poesía
con voz antigua y gastada?
¿Acaso vine enviada
desde el magma donde ardía
Dios con su filosofía?...
La duda: principio eterno,
mi paraíso, mi infierno,
mi útero y mi utopía.

Desde El Garitón, metida en estiércol con la esperanza de una buena cosecha, Mariví Verdú.

sábado, 7 de noviembre de 2009

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, REFLEXIÓN SOBRE EL TIEMPO

Tiempo que se va, no volverá más.

Cuando mi tía María Teresa, la mayor de mis tíos carnales que alcancé a conocer y a quien tanto quise, me decía: si ya no me queda nadie vivo ¿a quién le pregunto yo esto, si yo soy la más vieja? Aquellas palabras me causaban un dolor que no sabía bien descifrar y lo llenaba de lirismo y poesía. A pesar de que me ocurría antes de pasar el umbral de la pena grande, no sé qué cierta melancolía intuitiva me ponía el corazón parejo al suyo, a pesar de la diferencia de edad. Yo, que creía saberlo todo, ya que casi todo lo he intuido desde niña, quería entender por entonces lo que ahora comprendo y siento.

Después de muerta mi tía María Teresa, primera persona a la que amortajé, besé y despedí con paz en el alma, llegó la vejez de mis padres. A ellos no les quedaban hermanos mayores, y muy pocos amigos de la infancia. Decían lo mismo que mi tía, claro está, y yo, con más años y más tristezas, me empeñaba en servirles de enlace con algunos amigos, a pesar de que la mayoría de noticias que traía eran mayormente lamentables. Mi padre vivió su jubilación en soledad, escogida y compartida con mi madre, en este monte que hoy me cobija y me vale para lo mismo.

Algunos domingos, ya viuda mi madre, me empeñaba en llevarla a ver a Mari, la viuda de Dottor, superviviente, como ella, de los ochenta. Se abrazaban y empezaban a correr los recuerdos y sus sonrisas desdentadas alcanzaban un aire de niñez digno de envidia. Otras veces, las ponía en contacto telefónico. Igual hacía con otra dos de sus viejas y queridas amigas, Merceditas y Julia Tuderini. Ellas retomaban la conversación aparcada en los años cincuenta como si el tiempo no fuera cierto, ni la muerte, ni nada en el mundo más que la amistad.

Acabo de llamar a Mari y me dicen que es el número de una oficina. No sé si vive con algún hijo o ha muerto. Un año es mucho tiempo para quien tiene 90, muchísimo. Siento no haberte visitado más, amiga, maternal y cuidadosa, amiga Mari de Dottor. Con mi respetado y querido amigo José Antonio, el poeta antequerano, me pasó igual. Nos creíamos que habría tiempo para volver a tomar el té. Con mi hijo… pasó lo que pasó, tenía toda la vida por delante y eran sólo unas horas las que habían transcurrido desde aquel almuerzo, juntos, en son de paz, y sin embargo fue la última comida compartida. Y hoy, que quería hablarles en mi artículo del tiempo, de lo efímero y bello que es, de la belleza del día, del sol y de los montes, no me ha dejado el alma hablar más que de lo que les hablo. Porque ya no me queda tampoco mucha gente a mí para preguntar cualquier olvido en mi recuerdo.

Y la gente se empeña en andar mosqueada todo el día, en dar por culo, en comerse el coco y en amontonar dinero y cosas materiales que luego dejan aquí, pataleando, porque como dice mi buen amigo Cándido de Málaga en uno de sus fandangos preferidos:

Dicen que muere rabiando
to aquel que tiene dinero,
dicen que muere rabiando,
solamente con pensar
que todo lo que ha guardao
otro se lo va a gastar.

Prefiero disfrutar el día, la luz, el momento, único, irrepetible, necesario… el beso estrecho, el contacto con los míos… dar los buenos días de todo corazón, tener piedad y usar el perdón como moneda de cambio, hoy por ti…, mañana por mí. Que la vida se nos va. Y la belleza. Y lo que más queremos. Y nosotros mismos nos vamos para siempre.
No dejemos nada para luego. Seamos dignos de compartir el milagro de la vida.

Desde todo lo alto del monte, podando las parras y preparando el lecho para la siembra,

Mariví Verdú