sábado, 24 de abril de 2010

EL COLOR DE LA ÚLTIMA SEMANA DE ABRIL

Esta mañana amanecía como si el mundo fuera un enorme capullo de seda. El color difuminado del cielo, su bruma de oro metida por los valles trasminando de azahar desdibujando la mar y sus contornos, la delicada cortinilla de humedad que nos envolvía, todo hacía presentir que el sol se iría adueñando de la mañana, y así ha sido. Las últimas lluvias sólo han sido una romántica despedida del invierno.

Esta mañana, el mundo civilizado sigue siendo tan capullo como ayer, pero menos que mañana. Obcecado en llevar la razón a toda costa, este mundo glotón ha vuelto a plantearse las mismas conclusiones: lo nuestro es lo que vale –aunque no nos valga ni a nosotros mismos-, el muerto al hoyo y el vivo al bollo y primero yo, después yo y, si sobra algo, para mí. En estas tres patas se levantó el taburete donde se sienta hoy el culo gordo de nuestra civilización. El resto del refranero quedó en desuso: haz bien y no mires a quién, obras son amores que no buenas razones, el que quiere la col, quiere las hojitas del alrededor… ¡qué poquito ha quedado de nuestra idiosincrasia, qué poquito! ¿Dónde dejamos el respeto al prójimo, adónde el amor?
Hoy sólo se quiere ser eternamente joven y vivir  mejor que el vecino, ya sea del quinto en vertical que en adosado horizontal. Nos ha absorbido el poder y el dinero y las únicas metas son ambigüedades enchufadas a la red eléctrica o sobre las cuatro ruedas. Peleamos sin ganas, vivimos sin ganas, dejamos que la apatía nos manipule y nuestra actitud tiene que ver más con los tópicos que con la convicción de ideas. Todo se ha convertido en una amalgama informe que, como un alud agrisado, va pasando sobre la vida, arrollándonos a su paso y haciendo la pelota más grande, hasta acabar en tunelillo que sellan con silicona y…si te he visto, no me acuerdo.
Pero hemos votado en este corto paseíllo, conformándonos con lo que nos ponen en la papeletilla, se nos han caído los dientes y el pelo y hemos pagado, con mucha dificultad, nuestro mortuorio ¿qué más queremos? Bueno, también ha habido tarde de futbol, corridas de toros y escándalos, ya sean ajenos o propios, y a veces –muchísimas veces- un ángel caritativo  nos hemos librado del mal. Amén.
El color del día ha sido bellísimo. El de la semana, inquietante. Nuestra sociedad no es clara, ni justa, es pasota y está esmerilada. A mí me deja el corazón más bien triste y preocupado. Y es que me cuesta dar con gente que se planten el legado ético, el origen divino, que sienta respeto por el poderoso misterio de la vida, sin que nuestra conversación, llegado el caso- parezca de dementes o de testigos.
Menos mal que me gustan las palabras. En ellas me refugio y me explayo. Y, hablando de palabras ¿habéis observado que en nuestra sociedad todo depende de la segunda letra? De la O a la U va sólo un pasito muy corto… Cuidemos de no meter la pata.

Desde El Garitón, planteándome a ratos lo que Hamlet, mientras nacen las primeras rosas, Mariví Verdú

DEL PERIÓDICO DIGITAL EL AGUIJÓN

jueves, 22 de abril de 2010

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, DE VUELTA AL INSOMNIO

Tener insomnio es una enfermedad que, para los que escribimos, suele ser crónica. Saltar de la cama como alma que lleva el diablo y encender el ordenador antes de ir a evacuar las agüitas amarillas, aquellas que fueron motivo de inspiración para Los Toreros Muertos, es todo una. Con los ojos pegados, antes de ponerme el café, ya estoy maquinando, intentando recordar los dictados de la semi inconsciencia de la madrugada. Estos momentos son verdaderamente mágicos, solitarios, oscuros, lleno de luces lejanas.


Enfrentarse cada mañana con un papel en blanco, con las dudas eternas sin resolver y el panorama tan desesperante y bipolar como siempre, es un acto heroico. Decir lo que se piensa del mundo y de las particiones que de él se han hecho es una pérdida de tiempo. Porque la cosa no tiene enmienda, como la jodienda. Ser testigo de la manipulación, saber que hay demasiada gente sentada en las poltronas cambiando de asiento cuando tufa a culo, ver cómo se entierran valores sagrados del ser humano, tener la sensación de no pertenecer a ningún sitio, volverse indolente a fuerza de atosigamiento de información, creernos inmunes a los vapuleos del planeta todo es un hecho pero ¿dónde buscamos las culpas? He aquí la grave cuestión.


¿Qué nos ha pasado para tanta apatía y tanta sumisión a lo indeseable? Hurguemos en nuestras conciencias, porque no podemos echarle la culpa siempre al otro. Como ya no se sabe a qué huele cada político de turno –no hay que olvidar que la cosa va de turnos- todos huelen a culo ajeno y todos van pareciendo uno, el mismo recortable al que le podemos cambiar la ropa pero no la cara ni la osamenta, rígida, hierática, insensible, fea. Por tanto, intentemos cambiar desde nosotros mismos. Porque hoy sólo tenemos esto, una mayoría de cabreros feos que se turnan para seguir comiendo de la olla y un rebaño parlante asiduo de las grandes superficies que además les votan. Y mientras, los bufones –a esta parte pertenecemos todos los que nos da por alguna venilla artística-, estamos entreteniendo el tiempo y dando juego a esta democracia charlatana que nadie atiende, sabiendo que algún día iremos adonde picó el pollo -algo más tarde que los demás- mientras ellos, que también lo saben- se suceden y comen y se aprovechan del estatus a destajo para hacer real el dicho: Muera Marta, muera jarta.

Por eso, cuando reviso el panorama actual tengo la terrible sensación de vivir una situación similar a la del film Atrapado en el tiempo, de Harold Ramis, aquella historia del eterno día de la marmota en la que a su protagonista le sucedía lo mismo cada día. Sólo una salvedad, que Bill Murrai se despierta. Nosotros no. Esta dinámica -inercia sería la palabra exacta- es imparable, insensible e irracional. Porque hoy la gente sólo quiere derechos ¿adónde los deberes? ¿Cómo todo el mundo va a tener derechos sin deberes, cómo va a tener poder un individuo que sólo sabe ladrar? ¿Quién se dejó atrás las normas y la educación como bases fundamentales de una sociedad? ¿Para qué queremos la libertad sin topes ni respeto? Pero aquí nadie se pringa en decir lo que realmente piensa: que cada español, incluidos los políticos, necesita un civil de los antiguos, con bigote y tricornio, detrás, y con una vara de acebuche en la mano. ¡A qué poca gente metería Noé en el arca, a que poquita! Vivimos en una sociedad desalmada y así nos va. Una sociedad que se parece más a lo que picó el pollo que al ideal social y humano que debiera ser. Decididamente esta democracia socialista es muy lista pero nada social. Y yo estoy cada día más demente porque no me quedo muda. La democracia tiene unas cartas escondidas que no sé por dónde saldrán. De momento no es ninguna panacea, más bien el fundamento de esta gran casa de locos.

Y mientras llega el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar… me encontrareis a bordo viviendo a lo salvaje, con la pared hablando, cagándome en la mar. Y que me perdone el maestro Don Antonio.

Una mañana más, desde El Garitón, con un cielo a lo Ben Hur –negro azulado eastmancolor- y los claveles disciplinados a punto de reventar, Mariví Verdú

sábado, 17 de abril de 2010

EL COLOR DEL DÍA 17 DE ABRIL

 Hoy, 17 de Abril de 2010, día de San Perfecto y mío, tiene un color gris acuoso. Abril está de lluvias, tal y como rezara en el viejo refrán. Esperemos que Mayo salga florido y hermoso, porque este año tiene agua para poder serlo más que nunca.
                                       

Y tal día como hoy quiero presentarles la sección que voy a llevar en este nuevo  periódico digital del Valle del Guadalhorce que tan sugerente y punzante nombre tiene: El Aguijón, una publicación que promete, a la que deseo larga y provechosa vida.



El color de la semana, que así se titularán genéricamente  mis colaboraciones, quiere acercar a todos sus lectores las palabras de una mujer malagueña, nacida en 1953, que tiene vocación de escritora y estigmas de poeta. Conseguir llegarles al corazón, no sé si podrá ser una realidad, pero es mi único objetivo. El corazón humano me parece la más hermosa casa que pueda existir. Vivir en uno de ellos, aunque sólo fuera por unos minutos, es para mí la más grande hazaña de cuantas un ser humano pueda realizar. Porque esto sólo ocurre por obra y gracia del amor, cualquier cosa en la vida que nos merezca la pena está hecha por, para, desde, con (y casi todas las preposiciones) amor.

Vivo en Alhaurín de la Torre y escribo desde este hermoso pueblo porque me gusta. Hace más de un año escribí una cuarteta flamenca,  diciendo el porqué:
 
A mí me gusta mi pueblo
porque queda todavía
mucha gente que al cruzarnos
nos damos los buenos días.
 
Y este sentimiento lo tengo por Málaga entera, ese hermoso abanico que se abre desde el mar hacia el corazón de Andalucía, donde nací y donde debo morir.
Mis ideales en este periódico van más lejos que la simple y aburrida política porque, como he dicho, me importa más el ser humano, uno a uno, que las borregadas a las que nos obliga la vida que se impone actualmente. Porque hay más cosas que hacer y que sentir que rabia o impotencia: amor. Esa es la clave. Y el color de mis días.
 
Desde El Garitón, agradeciendo la lluvia, Mariví Verdú.


PERIÓDICO DIGITAL EL AGUIJÓN

martes, 13 de abril de 2010

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE...FELIZ Y SONRIENTE

<![endif]-->CRÓNICA DE CALLE DEL AGUA 10


¿Cómo tan pocos dieron tanto en 90 minutos?
¿Cómo puede ser tan grande un espectáculo flamenco en el que la media de edad es de 22 años?¿Quién se explica que, después de hacer doblete, hayan salido con las mismas ganas de actuar, intactas, y un arte que ha llenado de aplausos el Centro Cultural Vicente Aleixandre de Alhaurín de la Torre?

Pues… muy fácil, es cuestión de estar a gusto, un buen público enfrente de unos artistas completos y unos jóvenes llenos de arte y profesionalidad.

Pues así son Rubén Lara, Edu Agudo, Nuria Martín y otros dos grandes profesionales que se encontraban entre el público: Triana Cortés y Antonio de Verónica. Cuando hay compañerismo y voluntad, la fiesta es más fiesta, más pura y más completa. Porque los que estaban en cartel son los tres primeros pero al requerimiento de los presentadores del acto les ha faltado tiempo a los otros dos para subir y compartir el fin de fiesta como ellos lo saben hacer: bailando. Edu Agudo ha estado para comérselo, bien cantadas sus malagueñas y sus aires por soleá. Un joven que en la próxima revista nos contará su vida y sus experiencias en el cante. Un artistazo.

Y Nuria Martín, que sabe meter por bulerías cualquier cosa y todo suena a flamenco… es genial. Es simplemente genio y compás con forma de mujer. Y qué decir de Rubén Lara, que lo mismo me hace son para decir un poema de Benítez Carrasco haciendo que mi voz suene mejor que nunca que nos regala unos punteos con un aire nuevo que poco tiene que envidiarle a los consagrados. Rubén derrocha fuerza, en él está medido todo lo que hace, pero tiene la chispa de la espontaneidad y eso le hace auténtico. Espléndido en el acompañamiento –no olvidemos que su vocación frustrada es la de cantaor y conoce cada palo como si fueran suyos. Es un gran artista y el futuro lo dirá. Yo ya lo estoy diciendo.

¿Y qué cuento de esa panda de Cútar que ha llegado hasta Alhaurín de la Torre con ganas de dejar su huella, una huella fiestera y natural como pocas? Ha sido una delicia compartir esta tarde con ellos porque, si los jóvenes son apañaos, más apañás son las mujeres ¿qué hubiera sido de mí sin ellas? Han dado lo mejor de sí esta tarde, cinco revezos que hemos disfrutado y que nos han sabido a poco. Desde Antonio, el más mayor, a David, el más chiquitillo, han sabido meterse al público en el bolsillo. Me encanta ser amiga de todos ellos. Cada uno por separado son la repera, juntos son lo que vimos anoche: una hermosa familia con mucho arte. Y de mi amigo Joaquín Cabello ¿qué decir?, como nos falló el presentador programado dos días antes del acto, ahí estuvo para echarme un capote torero; y he aquí que un cantaor flamenco conocido en este arte como “El Quini” hizo un excelente papel detrás del micrófono. Muchas gracias.

Gracias también a Pedro Durán, mi hijo, por estar a mi lado y por hacer las preciosas fotos que acompañan esta crónica y a Jesús González que estuvo al quite en toda la organización y pendiente del más mínimo detalle. Muchísimas gracias.

Y gracias a tantos amigos que ayer se dieron cita en el Centro Cultural Vicente Aleixandre de Alhaurín de la Torre y que tan bien se lo pasaron. A todos los socios de Calle del Agua, a todos los asistentes y en especial a Carmen Ocaña, Ibáñez, Javier de Molina, Amparo López, José Antonio García, venido con su esposa de la Argentina; a Francisco Moreno y su familia, a Francisco Montoro y Odile Bernard, a Paul y Toti Mandeville, a Agustín Jiménez y a Mari Ángeles Pérez, a Cristina Ruiz, Eva Durán y Marisa García y cómo no a Eduardo Bandera y su familia. Y gracias por venir la mayoría de ellos con sus hijos para llenar de alegría y esperanza nuestra reunión. Una delicia para los que amamos la vida. Gracias a todos y hasta la próxima.

Sólo una espinita, tres asientos vacios de la primera fila.

Desde El Garitón, con la tranquilidad del deber cumplido, Mariví Verdú.




viernes, 9 de abril de 2010

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE RECLAMA EL DERECHO DE LOS ESCRITORES

Me juré olvidar el asunto, no tenía tiempo ni de enfadarme en pleno proceso creativo de la décima Revista Calle del Agua. La mala sangre no me hubiera dado más que problemas a tan excelente fruto como el que mañana sábado, 10 de Abril, a las 8,30 de la tarde, en el Centro Cultural “Vicente Aleixandre”, tendremos en las manos, ni me hubiera permitido compaginar todo su entramado, desde preocuparme de que los colaboradores tuvieran a tiempo los artículos y las ilustraciones, hasta la corrección de las pruebas de texto, toda una décima odisea. Esta revista nace desde el mismo lugar que estos artículos, desde El Garitón, porque soy vecina de Alhaurín de la Torre, amo, respeto y defiendo a este pueblo tanto como pueda hacerlo un vecino natural, y porque desde Calle del Agua, como asociación, aportamos, en la medida de nuestras fuerzas, nuestro granito de oro a su amplia oferta cultural.

Hoy hace un mes y medio que recibí un correo de donde extraigo estas palabras que cito a continuación: “busqué en internet sobre X y vi su currículum más completo y lo copié (te prometo que no sabía si era tuyo o de quién) y lo reproduje, creo que agregando algo más. Así que si con ello te he molestado no era mi intención y te pido disculpas.”

Bueno, este hombre, al menos, pide disculpas pero ¿saben para qué sirve esta disculpa? Protocolariamente, para justificar su actitud, pero, realista y efectivamente, para nada. Para nada porque, aunque se aceptaran, las disculpas no dan arreglo a lo hecho. Lo que se queda escrito es lo que vale, al menos para los que amamos la palabra y los libros. Porque el día de mañana nadie va a imaginar, si no está firmado, si es que un día un lector cualquiera encuentra y abre el libro, quién y qué sentimientos llevaron a escribir esas palabras, sea de un currículo X –son muchos los currículos utilizados textualmente en presentaciones y grandes eventos y festivales con personas muy “apreciadas” y bien pagadas en el mundo del flamenco y la literatura-; sea de unos versos o de un texto en prosa cualquiera.

Otro caso reciente se puede corroborar en el libretillo del disco de Cancanilla de Marbella, cuyo autor de los textos, Ramón Soler, ha omitido decir de quién es la más hermosa seguiriya que canta Sebastián, aquella que escribí en momentos de gran dolor referidas a la muerte de mi padre, únicas y hondas como las entrañas de la tierra y que dice así:
Ha pasao un año
que no está mi pare
y no se acostumbra el corazoncito
a falta tan grande.

O en el libreto de una empresa dedicada a mostrar al turismo los aires flamencos con visitas guiadas y show incluido, donde han omitido hablar de la autoría de algunos textos, según otras “disculpas” que puedo constatar por escrito en mi correo electrónico y en conversación telefónica.

Esta tierra existe desde el Génesis. Cuando Dios creó la luz nació Málaga. La Mar y el Parque fueron después…etc. Y este juguetillo por alegrías o seguidilla simple, grabado y aireado por Gitanillo de Vélez y muchos cantaores más que dice: El Puerto se ilumina con su Farola y yo me enciendo, niño, con tu persona.
Otro caso recién descubierto en la red y que se puede constatar, es el de un texto copiado textualmente que está escrito en tiempos en los que aún no manejaba el teclado ni los medios de la red, hace ya muchos años, y usaba las diéresis como comillas… ¡vaya escritora más antigua! porque lo mío era el papel por entonces –aún hoy me sigue gustando para según qué trabajos-. Pues sí, señores, lo he visto copiado en un periódico de nuestro pueblo y la señora “lumbreras” no le ha quitado ni las diéresis al texto…y encima vive aquí y escribe con unos aires de perfección que no me veas. Pues eso, un tema sobre los verdiales cuelga en la red con mis diéresis y mis palabras y con otra firma… ¡pa hacerse el haraquiri, vaya, de la risa!


Pues miren ustedes, no quiero que éstas queden como “cuneras” ni sean textos “expósitos”, no señor. Eso era en otros tiempos, bellísimos por románticos, donde lo popular perdía nombre y apellidos. Pero hoy no me da la gana a mí de que textos nacidos desde lo más profundo de mis sentimientos queden formando parte de unas impresiones que sirven a otros y menos aún cuando se usan con fines lucrativos. Que me hubieran pedido permiso y que hubieran respetado, simplemente poniendo debajo el nombre de la persona que ha sentido al escribir y ha descrito el sentimiento con sus propias palabras. En estos casos, Mariví Verdú. Desdecirse cuesta cuando se ha imprimido un texto, pero la espina se queda oculta en un quiste, pequeñito y porculero, para siempre. Además, todo el que toma palabras, mías o de cualquiera, de la red, de los libros o de donde sea, tiene la obligación de decir de donde proceden y, si no es así, atenerse a las consecuencias legales...Es que es mucha la gente que se ha creído que Internet es anónimo... ¡cuánta buena palabra rueda por ahí sin derecho de autor, cuánta!


Esto que digo yo lo pensamos todos los que nos gusta la palabra escrita. Todos. Mi trabajo no se admite en los ámbitos elitistas de la “literatura culta” porque me he dedicado a la “literatura popular” y si los populares tampoco me respetan ¿adónde mi palabra? Ya que mi empeño en el flamenco ha sido y será defender el texto como una vertiente a añadir a las ya consabidas del cante, el toque y el baile ¿porqué somos tan malos, señores? ¡Qué trabajo le cuesta al mundo ser justo! Ay, madre, ¡qué trabajito cuesta!

Desde esta pequeña habitación donde trabajo, parte de un Garitón que cobijaba a mis padres, desde una tierra que guarda las cenizas de mis muertos, con un cerezo en flor, un jazmín reventón y con claveles, fresias y violetas a porfía, Mariví Verdú.

viernes, 2 de abril de 2010

DOLIENTE Y DE OCCIDENTE, HASTA EL LUNES DE GLORIA

Por el este dorado, cargado de naranjas, llega el sol cuando quiere y así desde lo eterno. Sigue un orden perfecto, distinto cada día e igual a su principio. Así vamos naciendo, viviendo en este mundo, a su compás medido. Y un año más regresan las espinas, los clavos, las amarras, las llagas y la herida profunda del costado de Cristo. Y los campos se cuajan de verde y campanillas y se llenan de vida los viejos pedregales. Este año ha llovido y el agua multiplica la vida y sus bondades. Y un año más, el hombre, el gran privilegiado con lágrimas y palabras, espera ese milagro de la resurrección. Da igual el ser cristiano o ser del agnus dei, quitolis peccata mundis es de todos los hombres. Desde allá de los tiempos el hombre espera a Dios sentadito a su puerta.

Con el deseo de que cada cual viva la Semana Santa a su gusto, hasta el Lunes de Gloria.

Mariví Verdú

*Málaga, 15 de Abril de 1954. En la fotos, Agustín y María Luque, Tony Blanco, Isabel López Rueda y Manuel Luque, mi familia.